Conoce a Rosy Durán, la abuelita cosplayer mexicana

Ciudad de México, México; 23 de mayo de 2017 (Notimex).- A sus 62 años Rosy Durán es, además de madre, ama de casa y voluntaria en una casa de adultos mayores, una apasionada del cosplay, mundo en el que es conocida como «la abuelita del disfraz», gracias a su personificación de “La Princesa Leia”, del filme Star Wars.

Es cierto que el cosplay no solo es un pasatiempo para miles de personas que gustan de disfrazarse o transformarse en algún personaje animado o de ficción; sin embargo, este “hobby” se ha convertido en una forma de vida, en el cual se puede ganar dinero, premios, viajes y fama.

Pero para la señora Rosy Durán, el cosplay le ha dado la oportunidad de mantenerse activa, ocupada, feliz y con un proyecto de vida, la cual la convierte en una guerrera tanto de la vida real como del mundo de la fantasía.

“Ya han pasado 10 años de la primera vez que acudí con mis hijos a una convención de anime, manga y cómic, y desde esa ocasión no nos perdemos un solo evento y me siento orgullosa de que me digan “la abuelita cosplay””, comentó a Notimex.

La entrevista se realizó en su hogar, en la delegación Gustavo A. Madero, de la capital mexicana, en donde comentó su pasión por este movimiento que inició en Japón, que se ha extendido a todo el mundo, pero que además a ella le cambió la vida.

“Para mí el cosplay ha sido mágico, ha cambiado muchas cosas en mi vida, en lo familiar, en mi personalidad, pero sobre todo en mi salud.

“El cosplay aporta muchas cosas positivas a las personas si uno sabe vivirlo como lo que es, porque el practicar ‘El juego del disfraz’ significa personificar algo o a alguien y para mí ha sido como una terapia”, comentó la señora Durán, quien actualmente cuenta con 62 años.

Alegre y con una actitud muy positiva, Rosy Durán, quien para la entrevista se transformó en su personaje favorito: “La Princesa Leia”, del clásico cinematográfico “La Guerra de las Galaxias”, compartió que la elaboración de disfraces o complementos para los trajes de sus hijos la distrae y mantiene ocupada, que ni tiempo tiene para acordarse de su problema de salud.

“Al principio de mi problema, tenía mis momentos difíciles y como en las noches no podía dormir, como todas las señoras menopáusicas, me ponía a llorar; sin embargo, un día decidí ponerme a crear armas para complementar los trajes de superhéroes de mis hijos.

Relató que un día se dio cuenta que ya tenía “un montón” de armas de todo tipo, de cartón, de foamy y tela. Desde entonces, dije: ¡ah qué buena terapia!”

Confesó que desde entonces todas las noches se pone a coser o diseñar cosas para sus trajes, y que tan solo ella cuenta con unos 35, sin contar los que ha hecho junto con su nuera y sus hijos.

“En cuanto a mi gusto por el cosplay el proceso fue al revés, pues fueron ellos quienes me heredaron la pasión por algo positivo, aunque eso de disfrazarme creo que lo traigo desde niña”, dijo sonriente.

Reiteró que ellos la llevaron al mundo del cosplay, “me animaron a disfrazarme y yo soy feliz de estar en una actividad al lado de mi familia, porque esto nos ha unido mucho, ya hasta mis nietas han comenzado a asistir a las convenciones”.

Compartió que en la actualidad cuando acude con sus hijos a las convenciones, los reconocen como “la familia cosplay”.

“Yo le digo a los padres de muchos chicos, que en lugar de que sus hijos anden en la calle, exponiéndose a los vicios, les permitan entrar al mundo del cosplay, porque aquí se vuelven seres creativos, personas ocupadas, pues en cualquier momento pueden llegar a convertirse en un superhéroe.

“Mucha gente cree que el cosplayer es una persona ignorante o sin quehacer, pero no, somos productivos, muchos de quienes lo practican estudian, trabajan y ocupan parte de su dinero para adquirir maquillaje, pelucas y mandar a diseñar sus trajes”, añadió.

Doña Rosy dijo que cuando comenzó a asistir a los encuentros de cosplay con sus hijos, tanto los cosplayers, como la gente en general, la recibieron con mucho cariño y hasta la fecha, no puede faltar a las convenciones.

“Para mí fue una sorpresa, porque primero acompañaba a mis hijos para cargarles sus cosas, pero luego les dije que me mandaría diseñar un disfraz para no pagar la entrada, pues si vas disfrazado a las convenciones no te cuesta.

“Fue así que me hice mi traje de ‘Princesa Leia’ y aunque con pena, la gente me comenzó a pedir la foto y ya después hasta hacía mis poses como mi personaje”.

Añadió que esa pena por posar con la gente desapareció pronto y ahora ya es su pasatiempo. “Podría decir que es como un vicio, pero sano, en el que transformarme en algún personaje y que la gente se tome fotos conmigo, es placentero.

“Es un vicio muy bonito, pero no al grado de dejar a un lado las cosas de la casa, de mi trabajo o descuidar a la familia o la salud”.

A propósito de su salud, confesó que gracias al cosplay le ha estado ganando la batalla al cáncer. “El cáncer aún lo tengo, no se me ha quitado, pero el mantenerme ocupada y ser una ‘cosplayer’ me ha ayudado mucho. Incluso, cada rato me dicen que tengo cáncer terminal desde el 2004, en aquel tiempo me daban cinco días de vida, pero el cosplay ha sido mi terapia ocupacional y motivacional”.

Incluso, añadió en broma, que en ocasiones se ha llegado a sentir mal y ella reúne a sus hijos y les dice: “Creo que ahora sí llegó el momento”, pero ellos le responden que no, porque ya viene la próxima convención y no puede faltar.

“Es así que me tengo que aguantar, apenas fue la convención de la Conque en Querétaro, días antes me puse malita, pero ya estando allá se me olvidó”.

La señora Durán explicó que desde que supo de su enfermedad, se puso como propósito hacerse un proyecto de salud, mismo que le ha funcionado hasta la fecha.

“Me dedico a mantenerme ocupada, con mente positiva y con ganas de vivir el día al máximo. Coordino un club del INAPAM, donde motivo a mis ‘viejitos’ a disfrutar la vida, si me dicen que no pueden hacer tal o cual cosa, les enseño mis fotos de cosplay y les digo si yo puedo hacer esto ustedes también”.

Por si fuera poco doña Rosy practica danza árabe, colabora con una empresa de tecnología, hace algo de marketing digital desde su casa, además de coser, bordar, ver televisión y disfrutar de sus hijos y sus nietos.

“Tengo la vida ocupada, el tener un proyecto de salud, lo tenemos que iniciar en saber en qué vamos a ocupar nuestros días y que sea algo positivo es lo mejor. El trabajo nos deja mucha satisfacción, el cosplay me ha dejado magia y la vida me ha dejado muchas cosas muy bonitas con mi familia”.

Sobre la colección de disfraces que poco a poco están ocupando los espacios de su casa, doña Rosy, orgullosa comentó que todos tienen un valor sentimental para ella.

“Todos son mis favoritos, porque todos los hemos hecho con cariño y en equipo en familia, cuando vemos el resultado de cómo quedaron nos sentimos orgullosos y felices, y cuando vamos a los eventos o concursos también vamos como equipo, nos ayudamos a vestirnos a peinarnos, a maquillarnos, es lo bonito del cosplay”.

Y habló de algunos de sus caracterizaciones favoritas:

“A mí y a la gente le gusta mucho verme como “La abuelita de Piolín”, les encanta, hasta gente adulta viene y me abraza para pedirme la foto. También unos jóvenes de Brasil me pidieron algo de ‘El Chavo del ocho’ y me hice un traje de “La bruja del 71”, ese traje gustó mucho, pero tengo de personajes de todo tipo, de anime, de reina, de ‘Chucky’, es más, hasta de Donald Trump me hice uno hasta con todo y muro”.

Incluso, compartió que actualmente está confeccionando un traje de “Catalina Creel”, pero su personaje favorito, es sin duda “La Princesa Leia”, de «Star Wars».

“Es mi favorita sin duda alguna, porque fue la heroína de mi juventud, una mujer valiente con carácter y todo eso me encantó y aunque lamenté su muerte, estoy seguro que seguirá siendo un ícono allá en las estrellas”.

La casa de Rosy está repleta, además de trajes, armas, escudos y fotografías, de trofeos, medallas y diplomas que ella y sus hijos han ganado en los eventos de cosplay en todo el país.

“Pero el mejor premio es ver a mi familia reunida, el heredarle las cosas bonitas a los hijos, el que hagamos labor social, el ayudarnos, el hacer equipo y en todo esto el cosplay ha sido muy importante, porque mis mayores logros han sido en equipo con mis hijos”, señaló.

Al preguntarle qué va a pasar cuando, lamentablemente, como lo dijo antes: “Llegue el momento”, sin dudarlo y con una linda sonrisa dijo:

“Yo quiero seguir siendo cosplayer hasta que me muera. Y cuando llegue ese momento, ya le dije a mi hijo que me cremen y que en mi urna ponga: “Mamá murió haciendo lo que más le gustaba”.

Otra parte de esa “última voluntad hipotética” es que ha solicitado a sus hijos que la velen con el traje de “Princesa Leia”, porque es blanco y que enciendan su espada en caso de cualquier apagón”, finalizó bromeando.

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