Rebelión de priistas yucatecos ante intento de otra imposición

Mérida, Yucatán; 3 de febrero de 2019 (ACOM).- Liderazgos priistas denunciaron que las prácticas del Comité Directivo Estatal (CDE) que encabeza Carlos Sobrino Argáez causaron, en gran medida, la aplastante derrota del Revolucionario Institucional en las elecciones del año pasado, ya que gran parte de la militancia quedó en el olvido y los candidatos fueron impuestos con «decisiones de escritorio» desde la capital del estado.

En reunión realizada al oriente de Mérida, excandidatos, exalcaldes, líderes juveniles y regidores en funciones coincidieron en que el PRI se convirtió en un partido sordo que relegó a las bases y dejó de interesarse en causas importantes para la sociedad yucateca, por lo que consideraron que el futuro presidente deberá dialogar con los «quienes se sintieron relegados, resentidos y traicionados» para que crean de nuevo en el tricolor.

De igual forma, los asistentes señalaron que el nuevo líder necesitará tomar en cuenta a los municipios del interior del estado, considerada la zona que concentra gran parte del «músculo» priista.

Indicaron que la derrota de julio pasado fue igual o incluso peor que las de los comicios del del 2000 y 2001, cuando por primera vez en México y Yucatán, respectivamente, triunfaron candidatos de la oposición. Sin embargo, confiaron en salir victoriosos otra vez, siempre y cuando toda la estructura reflexione sobre los errores cometidos en los últimos meses, en los cuales la soberbia y el exceso de confianza pasaron factura.

Prácticas como designar desde Mérida a los candidatos a las alcaldías y a aspirantes que ni siquiera viven en los distritos donde compitieron, demostraron una completa insensibilidad por parte de la cúpula priista liderada por Sobrino Argáez, criticaron.

«El PRI se fue a la baja porque no escuchó a sus militantes de a pie, la estructura quedó en el abandono y siente que solo sirve cuando se acerca un proceso electoral», consideró un excandidato a la alcaldía.

Los liderazgos concluyeron en que «el partido no es malo, son las personas las que lo han echado a perder», por lo que hicieron un llamado a vencer el miedo a las famosas «líneas» de padrinos políticos y sacudirse los prejuicios que tanto han dañado al priismo e impiden construir un mejor futuro para todos.

Los asistentes a la reunión concluyeron en que urge un PRI «las 24 horas del día, los 365 días del año» y no solo en épocas electorales, que abandere las nuevas causas sociales y evite las confrontaciones internas.

En el evento estuvieron presentes representantes priistas de Acanceh, Buctzotz, Seyé, Tixkokob, Tixpéhual, Telchac Puerto, Telchac Pueblo, Motul, Hocabá, Homún, Chocholá, Teabo, Tunkás, Cacalchén, Río Lagartos, Tepakán, Tahmek, Mocochá, Espita, Panabá, Sanahcat, Ticul, Dzan, Chumayel, Tizimín, Cansahcab y Suma.

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