La Maestra Alejandra Gutiérrez Blanco no es solo la presidenta de la Fundación Tócate México, sino una visionaria que ha dedicado más de 17 años a cambiar la narrativa sobre el cáncer de mama en el país. Su vida, marcada por la determinación y la empatía, refleja el mismo espíritu que imprime a la fundación que lidera.
Psicóloga de formación por la Universidad Humanitas, Alejandra complementó su educación con una maestría en Programación Neurolingüística, convencida de que transformar el lenguaje es el primer paso para transformar realidades.
Como escritora best seller con obras como «Los 4 poderes del éxito», conferencista internacional y coach de vida basada en Física Cuántica, Alejandra ya había impactado numerosas vidas antes de enfocarse en la sensibilización contra el cáncer de mama.
Fue en 2009 cuando encontró su verdadera vocación, una misión que transformaría miles de vidas: crear conciencia sobre la importancia de la autoexploración para la detección oportuna del cáncer de mama.
«El momento en que entiendes que una simple acción preventiva puede salvar una vida es cuando comprendes que no puedes quedarte de brazos cruzados», compartió en una ocasión al recordar los inicios de la fundación.
«Mientras siga habiendo muertes por esta enfermedad, no descansaremos de promover la autoexploración mensual, la exploración clínica mamaria y la realización de mastografías como factores clave para detectar de manera oportuna el cáncer de mama», afirmó con la convicción que la caracteriza.

Alejandra, liderazgo con impacto social
Bajo su liderazgo, Fundación Tócate se convirtió en 2013 en una de las primeras instituciones sin fines de lucro acreditadas como I.A.P en el estado de Yucatán. Quienes conocen a Alejandra destacan su capacidad para formar equipos comprometidos y su habilidad para convertir los desafíos en oportunidades, cualidades que ha aplicado para conseguir reconocimientos como el Premio al Mérito Filantrópico otorgado por la Junta de Asistencia Privada del Estado de Yucatán.
Su visión ha llevado a la organización a ofrecer pláticas de sensibilización, exploraciones mamarias gratuitas, apoyo emocional y estudios especializados a mujeres de escasos recursos. Sus colaboradores más cercanos destacan cómo Alejandra aplica sus conocimientos en psicología para entender las barreras culturales que impiden a muchas mujeres buscar atención médica oportuna.
«El cáncer de mama no es una sentencia de muerte si se detecta a tiempo. Nuestra misión es crear una cultura de prevención donde las mujeres no enfrenten solas esta batalla», destaca Alejandra, quien ha sido reconocida como Embajadora Mundial de la sensibilización contra el Cáncer de Mama por la Asociación Mundial de Excelencia por la Salud (AMEES).
En su despacho, entre reconocimientos y fotografías con sobrevivientes de cáncer, Alejandra guarda un cuaderno donde anota cada historia de éxito, cada vida salvada gracias a la detección temprana. «Son mi motor cuando los desafíos parecen abrumadores», confiesa con emoción apenas contenida en su voz.
Alejandra transforma conciencias con empatía
La labor de Alejandra Gutiérrez va más allá de la prevención médica; trabaja en cambiar las percepciones culturales que ponen toda la responsabilidad en las mujeres. Sus años como conferencista y coach le han dado herramientas para transmitir mensajes que transforman mentalidades.
«Necesitamos que las familias completas se involucren en la salud de sus mujeres. No es solo responsabilidad de ellas, sino de todos quienes las aman», dice.
Quienes han trabajado con ella describen a Alejandra como una líder que combina firmeza con calidez, visión estratégica con sensibilidad humana, características que la han convertido en una de las voces más respetadas en la lucha contra el cáncer de mama en México y Latinoamérica.
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