Expertos en ecología, arqueología y turismo lanzaron una voz de alarma sobre la grave contaminación del agua en Yucatán y su impacto en los cenotes que están experimentando una transición de fuentes abastecimiento a sitios turísticos.
Durante el VI Encuentro Regional de Cronistas e Historiadores de Yucatán, celebrado en el Gran Museo del Mundo Maya, diversos especialistas coincidieron en que el 83% de las aguas de la entidad presentan algún grado de contaminación, poniendo en riesgo este valioso recurso natural.
La bióloga marina Thiwy Nuñez destacó la importancia del anillo de cenotes, formado tras la caída del meteorito en Chicxulub, señalando que el agua proveniente del sur tarda hasta seis meses en llegar al mar. Advirtió sobre los riesgos de salinización y contaminación, exhortando al cuidado del manto acuífero ante la explotación por parte de desarrolladoras inmobiliarias, empresas porcinas y plantas cerveceras.
Plantas de tratamiento insuficientes, advierte experto
El ingeniero Rogerio Pérez, experto en temas hídricos, expresó su incoformidad tras participar en más de 150 foros sin resultados concretos, afirmando que las llamadas plantas de «tratamiento» no limpian totalmente las aguas residuales. Señaló la grave contaminación provocada por las numerosas fosas sépticas que aún funcionan en Mérida y sus alrededores.

José «Chepo» Ruíz, reconocido por su contribución al catálogo de cenotes de Yucatán, advirtió que la contaminación probablemente ya ha pasado del primer manto al segundo, debido al crecimiento poblacional y los desechos industriales.
Según explicó, incluso la arena suave que los visitantes pisan en las playas de Progreso contiene residuos fecales provenientes de diversos puntos de la entidad.
Hallan perezosos gigantes en cenote
En el aspecto arqueológico, Jerónimo Avilés Olguín presentó hallazgos paleontológicos en cenotes, destacando restos de perezosos gigantes datados entre 5 y 10 millones de años, encontrados en el cenote Dzonbakal de San Antonio Mulix.
Por su parte, Carlos Evia Cervantes experto en cuevas y cavernas compartió referencias bibliográficas sobre cuevas, cavernas y cenotes de Yucatán desde 1895, abarcando aspectos arqueológicos y culturales.
Afirmó que el concepto de “Anillo de Cenotes” es incorrecto y que de ello hasta Discóveri Chanel ha contribuido a ese concepto.
César Ruíz, instructor de buceo expuso el trabajo especializado de limpieza de cenotes, mencionando hallazgos insólitos como medidores de la CFE, bicicletas, sillones, artículos de baño y estatuas de la santa muerte con manos cortadas, evidenciando el uso de estos espacios para rituales y como vertederos improvisados.

Desde la perspectiva de seguridad y turismo, Cristian Celum también instructor de buceo, destacó el aumento de centros de preparación para buzos, que en la última década pasaron de 3 a 5. Antonio Ceballos Uc, formador de buzos yucatecos, señaló que de los más de 3,150 cenotes registrados oficialmente (aunque podrían llegar a 6,000), solo 200 están destinados a fines turísticos, minimizando el impacto del turismo sobre la contaminación general.
Amenaza real: actividad humana constante
José Palacios Tépate, periodista y buzo, desmitificó las explicaciones sobrenaturales sobre estos sitios, subrayando que la amenaza real proviene de la actividad humana, tanto de habitantes locales como de visitantes.
Urgió el establecimiento de políticas públicas que garanticen la sustentabilidad y conservación de estas áreas naturales.
Erik Torres Burgos, funcionario del gobierno estatal, enfatizó la necesidad de ser rigurosos en los límites para el número de bañistas en los cenotes, según su condición y capacidad, y regular los productos químicos permitidos en estos espacios.
Recordó que las aguas del anillo de cenotes abastecen el 60% de las necesidades hídricas de los habitantes de Yucatán, subrayando su carácter estratégico para la región.
El foro evidenció la necesidad de abordar acciones concretas para proteger el sistema hídrico yucateco, especialmente los cenotes, cuya importancia trasciende lo turístico para constituirse en un patrimonio natural, cultural e histórico fundamental para la identidad y supervivencia de la península.
El arqueólogo Sergio Grosjean uno de los organizadores del encuentro destacó la importancia de poner estos temas sobre la mesa para discusión y análisis.









