Mérida, Yucatán; 6 de diciembre de 2022 (ACOM).- La selección mexicana perdió 3×1 ante Australia y quedó eliminada del mundialito del Centro de Reinserción Social (Cereso) YuQatar 2022, en los octavos de final.

Jugó como nunca y perdió como siempre ante una multitud que al principio la apoyaba con matracas y gritos eufóricos de “¡Viva México!”, pero poco a poco, la pasión futbolera se fue apagando en la garganta de centenares de fanáticos.

El árbitro sonó el silbato a las 15:57 de la tarde y el primer gol cayó dos segundos después, a través del botín del “Oso”, que portaba la playera número 13, color azul.

La tarde era agradable. A lo alto se podía ver la silueta de la tímida luna que apenas dibujaba su contorno y que era atravesada por aviones comerciales que pasaban a lo alto del cielo con fuerte estruendo.

¡Que viva México, que truene!, gritaban detrás de la portería de Australia. Los aficionados que miraban más de cerca desde las gradas pudieron ver el gol limpio del “Oso”, que surgió de un tiro de esquina y luego a balón parado rompió la red de la escuadra mexicana.

¡Sí se puede, sí se puede!, insistía la fanaticada. El balón rodaba de un lado a otro. En ocasiones sin sentido. Pelotazos de aquí y allá. La esperanza aún se podía sentir en el ánimo de quienes observaban atentos.

El mundialito es parte del programa de reinserción social. Estando en la cancha, uno se olvida del lugar donde se está jugando el partido. Hay un narrador deportivo, árbitros formales, todos ellos uniformados, una mascota (botarga) con la figura del COVID-19 y hasta un gato que se da el lujo de mirar el juego y pasearse libremente.

A diferencia del verdadero mundial en Qatar, aquí los partidos duran 60 minutos, cada tiempo de 30 minutos. Por eso, unos segundos antes de caer el telón del primer tiempo, “el Krilin”, con camiseta número 6, metió el segundo gol, ante una defensa verde bastante floja y un portero con manos de arepa.

Para ese momento la selección de Australia “ya estaba crecido”. Sus compañeros del módulo C-1, no daban crédito a lo que veían. También muy en serio el papel de los fanáticos australianos. Un “Qatarí” se paseaba con túnica y turbante entre la multitud para darle contexto a los juegos deportivos, emulando al de Qatar, y en la que participan más de 500 internos.

La selección mexicana estaba entre los 16 que habían pasado a esta ronda, pero todo se “desinfló”. En el segundo tiempo, a los seis minutos que inició la segunda esta etapa el árbitro se cayó y motivó una tremenda rechifla y carcajadas, luego, un jugador mexicano quedó lesionado y el “agüero” corrió para darle una bolsita del vital líquido, también causó risa.

A los 19 minutos del partido, cae el tercer tanto de Australia anotado por el jugador con camiseta número 6. Entonces, con todo en contra México empezó a reaccionar. A las cinco de la tarde, con tres minutos, el portero de Australia resbaló y se dobló la rodilla.

Aparentemente quedó lesionado. Un joven con carretilla en mano cruza media cancha e intenta subir al jugador. Causa risa. El joven no sube y se repone de milagro. “Está ganando tiempo”, gritan los aficionados.

Cerrando el segundo tiempo, al fin la selección mexicana anotó por medio del jugador número 10, “apodado Caraveo”. Y el árbitro otorga cinco minutos de compensación. La escuadra se encima sobre Australia, no fue suficiente.

A un costado de la cancha, el director del Cereso Francisco Brito Herrera, con la camiseta verde, se levanta de su asiento. “Jugamos como nunca… Ni modo”, comentó.

Alegría e ilusión combinados.

La tarde caía, sobre el penal. Bajo los árboles frondosos Brito Herrera se dirigía a su oficina cuando alguien a lo lejos le gritó:

¡Que Dios los bendiga! Él saludó alegremente, mientras los internos reanudaron sus actividades cotidianas.