Mérida, Yucatán; 10 de septiembre de 2020 (ACOM).- En Yucatán el problema del suicidio es creciente y el volumen de población aumenta cada año, destacó Marisela Maldonado Marenco, psicóloga de la Clínica de Medicina Familiar del Issste.

En el marco del Día Internacional de la Prevención del Suicidio, la especialista dijo qu, desde 2003 la Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsó esta fecha como un esfuerzo de los gobiernos a encauzar acciones ante este lacerante problema.

El suicidio es un concepto con raíces ancestrales en la cultura maya, pero que en la actualidad, toma tintes de ser una enfermedad de alto impacto de salud emocional entre la población peninsular.

Anualmente en Yucatán se quita la vida un promedio muy alto de personas, según datos del Inegi, nuestro estado es la cuarta entidad federativa con mayor índice de suicidios, al alcanzar en 2017 una tasa de 8.8 por cada 100 mil habitantes.

El indicador coloca a Yucatán por debajo de Chihuahua, que tiene la tasa más alta con 10.7 suicidios por cada 100 mil habitantes, así como de Aguascalientes y Sonora con 10.1 y 9.1, respectivamente, en tanto que, la media nacional que es de 5.2 por cada 100 mil habitantes.

Las cifras más recientes en datos del Inegi indican que, este problema es creciente ya que, en 2016 el número fue de 155, en 2017 se reportaron oficialmente 195 suicidios, en 2018 el número aumentó a 246, y en 2019 el récord fue de 265, siendo que, el 82% fueron varones y el 18% fueron mujeres.

Maldonado Marenco dijo que cada 45 horas una persona atenta contra su vida en el estado. Por cada incidente que se logra, al menos hay 20 intentos más, que no se registran.

“El problema es global, en nuestro continente al menos unas 100 mil personas fallecen al año por suicidio; el suicidio es la tercera causa de muertes en personas con edades de 20 y 24 años”, señaló.

El suicidio es un problema que afecta de manera global a las familias, a las comunidades y a los países. A nivel mundial, este problema alcanza casi un millón de víctimas anualmente, lo que equivale a una persona cada 40 segundos. El impacto más fuerte lo registran el grupo de personas con edades de 15 y 29 años.

“Hay que tener en cuenta que cada vida perdida representa a un amigo, padre, hijo, abuelo o compañero de alguien”. “Por cada suicidio producido muchas personas alrededor sufren las consecuencias”.

Maldonado Marenco explicó que el suicidio es un problema complejo en el que intervienen diversos factores: psicológicos, ambientales, sociales y biológicos, pero hay algunas causas muy bien determinadas que influyen en las conductas suicidas: en los niños y adolescentes, influyen especialmente factores como la historia psiquiátrica familiar, enfermedades mentales, la pérdida de un ser querido, la depresión, aislamiento social, abuso de drogas y el alcohol.

En el caso de las mujeres y hombres atentan contra su vida cuando viven violencia doméstica o son víctimas del estrés en el ámbito de la familia, sin olvidar la presencia de enfermedades mentales, abuso del alcohol y las drogas, entornos familiares problemáticos.

No obstante, cada persona vive un universo concreto que habría que analizar para determinar cómo ayudarle a superar la etapa por la que está pasando y evitar las conductas suicidas.

Atentar contra la integridad personal sigue siendo un tabú hoy en día, las personas con ideación suicida han perdido toda las esperanza, y hay cierto grado de desesperación y no ven ninguna otra opción, es decir que tienen una visión de túnel.

“Urgen más públicas por parte del sector salud ante este problema de salud emocional de las personas, abrir más canales de comunicación y líneas de acción para poder atender de manera preventiva este aspecto de salud pública, de manera proactiva y empática”, finalizó.