Un estudio de la UNAM y el CINVESTAV Mérida identificó rastros de aguas residuales y alteraciones físicas en peces de la laguna.

La cafeína en la laguna de Chelem fue detectada por investigadores de la UNAM y el CINVESTAV Mérida, quienes también documentaron botetes con el hígado agrandado y menor condición corporal. El estudio fue publicado el 21 de julio de 2026 en Integrated Environmental Assessment and Management.

Cafeína en la laguna de Chelem delata aguas residuales

El equipo encabezado por Xurxo Barral-Pintos realizó siete muestreos en agosto de 2024. La cafeína apareció en dos estaciones de la zona media, con concentraciones de 461.3 y 365.4 nanogramos por litro.

La molécula funciona como trazador porque no existe una fuente natural conocida. Los investigadores señalaron que su presencia sugiere aportes recientes o activos de aguas residuales provenientes de asentamientos costeros cercanos.

Los niveles superaron los registrados en la laguna Nichupté, en Cancún, donde entre 2018 y 2020 se reportaron promedios de 12.4 a 58.3 nanogramos por litro.

Peces presentan alteraciones en el hígado

En el extremo poniente de la laguna, el botete Sphoeroides testudineus presentó un índice hepatosomático superior a 12 y un factor de condición corporal de 1.6, mientras que en otras zonas osciló entre 2 y 2.5.

Los investigadores relacionaron estas alteraciones con respuestas fisiológicas ante contaminantes, aunque aclararon que el agrandamiento hepático es un indicador inespecífico.

También detectaron inhibición de la acetilcolinesterasa y daño oxidativo en el hígado. El estudio precisa que la concentración de cafeína no explica por sí sola esos efectos y apunta a la posible participación de plaguicidas, metales pesados e hidrocarburos previamente reportados.

Progreso registra menor oxígeno

La estación cercana a Progreso presentó el nivel más alto de amonio y el menor oxígeno disuelto, con 3.62 miligramos por litro. En la zona poniente, donde el agua tiene menor renovación, se registró el máximo de nitratos.

Los autores advierten que las condiciones más desfavorables se concentran en sectores donde el agua permanece estancada.

Fuente: Estudio publicado en Integrated Environmental Assessment and Management, UNAM y CINVESTAV Mérida.