Ciudad de México; 16 de diciembre de 2019 (Notimex).- La reproducción de tortugas marinas podría verse afectada por el cambio climático, pues la temperatura define su sexo: por debajo de los 28 grados se producen machos, y arriba de los 29 grados, hembras.

“Las altas temperaturas parecen provocar un sesgo hacia la producción de más hembras”, afirmó Raquel Briseño Dueñas, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM.

El cambio climático, junto con la pesca incidental, el saqueo de nidos, la destrucción y contaminación de su hábitat, así como el incremento en el nivel del mar, son las principales amenazas para estos animales, dijo la coordinadora del Banco de Información de Tortugas Marinas (BITMAR) de esa entidad universitaria.

“Desde la UNAM apoyamos iniciativas locales, intervenimos en centros de poblaciones rurales que siempre han estado cerca de las playas y de las tortugas, con la intención de orientar, fortalecer y empoderar a estos grupos comunitarios, para que valoren este patrimonio natural, lideren iniciativas de protección y obtengan beneficios desde la conservación de especies y hábitats”, enfatizó.

Manifestó que en este Banco se realizan investigaciones sobre el impacto del incremento de la temperatura en el desarrollo de embriones de las tortugas, y para ello colocaron sensores térmicos en playa Las Cabras, ubicada en el municipio sinaloense de Escuinapa de Hidalgo.

“Hemos tenido que reubicar las nidadas, pues en meses de mayor anidación tenemos temperaturas que son letales”, precisó.

Añadió que en el campamento tortuguero FONATUR-Sinaloa también se aplican marcadores satelitales a especímenes adultos, ya que mediante telemetría se pueden conocer los lugares a los que migran después de que se reproducen y anidan sus huevos.

La experta indicó que quieren conocer si la migración es selectiva por género, o si las hembras y machos concurren a los mismos sitios.

En los mares mexicanos se pueden encontrar ejemplares de caguama, tortuga verde, golfina, lora, prieta, laúd y carey. Las dos últimas son las más vulnerables y requieren ser una prioridad.