Izamal, Yucatán; 22 de septiembre de 2020 (ACOM).- María Eugenia Baas Can pide justicia por la muerte de su esposo en un accidente de tránsito, pues ya pasó casi un año y tanto las autoridades como la empresa de la camioneta que lo atropelló hacen algo para resolver el caso.

La viuda dijo que la aseguradora y la empresa galletera Gamesa siguen dándole largas para responder como corresponde legalmente, dejándola en total desamparo luego del fatal accidente que sufrió su esposo Domitilo Eb Oxté el pasado 21 de octubre de 2019.

La tragedia ocurrió cuando Ángel Antonio Can Canul, al volante de una camioneta de la galletera arrolló al ahora occiso que transitaba en su bicicleta en el tramo Citilcum-Izamal.

Desde entonces Baas Can ha sufrido un calvario, pues hasta ahora no ha recibido ninguna indemnización por la muerte de su marido, nadie de la empresa GAMESA se ha comunicado con ella ni para apoyarla en los gastos funerarios ni para decirle cómo se sostendrá, pues ella dependía económicamente de su esposo.

Ahora lo único que recibe son amenazas de un abogado de la aseguradora GNP de nombre José Jorge Gómez Vila quien le ha marcado a su celular para decirle que quizás cobre en diez años.

Con mucho miedo, la mujer narró los hechos y sufrimiento vive, ya que por sus condiciones económicas no puede estar dando vueltas para las diligencias.

“Lo más indignante es que la Fiscalía General del Estado ya le haya hasta devuelto su camioneta a la empresa, pero a mi nadie me haya indemnizado”, señaló.

En su momento acudió a las oficinas de Gamesa a pedir apoyo, pero se lo negaron y ni siquiera le ayudaron con los gastos funerarios y solo le dijeron de manera insensible que “es problema del conductor que además ya fue despedido”.

Narró que inclusive no le han devuelto las pertenencias de su esposo, incluido un rifle que continúa resguardado en el Ministerio Público de Izamal, a pesar de haber acreditado que era una herramienta de su trabajo como campesino.

La mujer enseñó la denuncia ministerial que interpuso en su momento en Izamal, asentada en la carpeta de investigación F7/269/2019.

Nadie se ha acercado a dialogar para que le den seguimiento al caso, y la pandemia vino a empeorar la situación, concluyó Eugenia.