Mérida, Yucatán; 3 de septiembre de 2019 (ACOM).- Los desarrollos turísticos e inmobiliarios en Yucatán y Quintana Roo no han beneficiado a los pueblos originarios. Las denuncias por abusos, despojos y presiones para vender tierras y apropiarse de territorios y recursos naturales se mantiene, advirtió Alfonso Hoil, integrante del colectivo Muuch Ximbal.

Hoil, ejidatario de San José Tipceh, en el municipio de Muna, dijo que ha sido presionado, intimidado y hasta amenazado para que firme documentos en la sesión de derechos para la construcción de dos parques fotovoltaicos que se construyen en su comunidad.

Al acompañar a la agrupación Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (Ccmss) a la presentación de la página electrónica de este organismo, destinada a geo-referenciar proyectos y desarrollos en construcción, tanto Alfonso como otras personas de comunidades mayas denunciaron aspectos ilegales en acciones contra los derechos de los habitantes de estas poblaciones.

En su caso, Hoil destacó que en Muna ha habido confrontaciones entre los grupos de ejidatarios que están a favor y en contra de estos proyectos, mientras por su parte, las autoridades municipales, estatales y federales así como los empresarios, presionan para lograr la anuencia de los pobladores para estas inversiones.

Sobre este tema, Sara Cuervo Vega, integrante del Ccmss, dijo que el desarrollo de esta página web servirá presentar detalladamente los avances, crecimientos poblacionales, desarrollo e impacto del crecimiento urbano, migración y construcción de proyectos inmobiliarios, turísticos, industriales y agrícolas que benefician a grupos empresariales y no a los pobladores de los asentamientos.

Explicó que la página permitirá dar seguimiento al crecimiento de estos proyectos que están impactando a las poblaciones rurales, a recintos naturales y el aprovechamiento de sus recursos, y que la herramienta cartográfica permite conocer a detalle la situación que enfrentan los territorios de la zona peninsular.

Cuervo Vega advirtió que estos mega desarrollos colocan en serio riesgo la vida de las comunidades indígenas. “Con ellos, el gobierno autoriza la explotación y aprovechamiento de recursos que son propiedad de los pueblos originarios que no reciben a cambio el valor real de los mismos”, señaló.

Sobre este mismo tema, Adrián Flores, integrante de este mismo organismo, expresó que los mega desarrollos ocasionan un año irreversible a las reservas ecológicas del estado de Quintana Roo y a las especies de flora y fauna, sin que se ofrezca una respuesta a las condiciones de los pueblos originarios poseedores de estos terrenos.

Cuestionado sobre la construcción del tren transpeninsular que pretende construir el gobierno federal, Flores recalcó que este proyecto es un freno a los proyectos de desarrollo que estaban planeados para los estados de la península de Yucatán. “El tren será el nuevo impulsor de la expansión urbana, turística, agroindustrial e industrial y la continuación de corredores troncales que conectarán vía ferroviaria Puebla y Progreso y la zona peninsular”, añadió.

Sobre el problema, Gregorio Hau, ejidatario de Quintana Roo, consideró que el crecimiento exponencial de las zonas urbanas y proyectos hoteleros han dañado la calidad de vida de las comunidades mayas, que están sujetas a despojos, abusos y agresiones por parte de promotores, políticos que prometen estos desarrollos.

Finalmente, criticó que los habitantes de las comunidades mayas “han sido esclavizados a trabajos hoteleros a cambio de salarios miserables que no resuelven su situación educativa, de salud y vivienda”.