El crecimiento de Mérida obliga a tomar decisiones desde ahora sobre la ciudad que se pretende construir durante las próximas décadas, particularmente para evitar que la expansión urbana comprometa a la Reserva Ecológica Cuxtal y la seguridad hídrica de la capital yucateca, advirtió Yolanda Fernández Martínez, investigadora y coordinadora de la Licenciatura en Diseño del Hábitat de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Durante la conferencia “Reserva Cuxtal y seguridad hídrica: riesgos y posibilidades para los futuros urbanos de Mérida”, presentada en el 3er Foro de Acciones y Proyectos Reserva Cuxtal, la especialista planteó la necesidad de dejar de observar el futuro como algo distante y comenzar a incorporar escenarios de largo plazo en las decisiones sobre el territorio, el agua y el desarrollo urbano.
El planteamiento coloca a Cuxtal como una oportunidad estratégica para Mérida: conservar este territorio no solamente significa proteger biodiversidad, sino preservar un recurso indispensable para sostener el crecimiento de la ciudad.

El agua obliga a pensar en el futuro de Mérida
Fernández Martínez advirtió que el agua se ha convertido mundialmente en un recurso cada vez más valioso y puso como referencia su incorporación, mediante contratos vinculados a precios futuros, a mercados financieros en Estados Unidos.
Para Yucatán, señaló, la abundancia aparente representa también una responsabilidad. “Nosotros tenemos el privilegio de estar sobre el agua”, expuso, pero precisamente esa condición obliga a generar conciencia sobre cómo conservar ese capital para las próximas generaciones.
La especialista llevó la discusión hacia una pregunta central: ¿qué Mérida se quiere dejar dentro de 20, 50 o incluso 100 años?
Explicó que pensar en futuros implica asumir que las decisiones adoptadas actualmente dejarán una huella territorial para generaciones que todavía no han nacido. La responsabilidad, agregó, corresponde a gobiernos, academia, iniciativa privada, organizaciones y sociedad, porque todos intervienen en la construcción de los futuros urbanos.
Crecer sin repetir automáticamente el presente
Uno de los riesgos es planear las ciudades únicamente prolongando las tendencias actuales. La planificación tradicional calcula cuánto aumentará la población y, a partir de ello, determina cuántas viviendas, vialidades, parques y servicios serán necesarios.
Fernández Martínez planteó ir más allá: imaginar escenarios que todavía no han ocurrido y preguntarse qué sucedería ante ellos para adoptar decisiones preventivas. Ese ejercicio permitiría anticipar amenazas sobre recursos estratégicos como el agua y territorios como Cuxtal.
La advertencia cobra relevancia frente a una tendencia mundial hacia ciudades cada vez más grandes. La ponente recordó que las proyecciones apuntan a que hacia 2050 alrededor del 70% de la población mundial vivirá en zonas urbanas, mientras México ya supera actualmente ese nivel.
Para Mérida, el desafío no consiste entonces solamente en determinar cuánto crecer, sino hacia dónde y bajo qué condiciones hacerlo.
En esa discusión, Cuxtal representa una frontera estratégica: planear ordenadamente la expansión urbana y preservar la reserva significa proteger hoy parte del territorio y del agua de los que dependerá la Mérida de las próximas generaciones.
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