Esta mañana, a las 7 en punto, falleció a los 78 años el excampeón mundial de peso mínimo, el yucateco Miguel Canto Solís. Su partida marca el fin de una era para el boxeo de Yucatán. Canto no solo fue un pugilista excepcional, sino también el precursor de una dinastía de boxeadores yucatecos.
Miguel Canto comenzó su carrera en los barrios de Mérida, donde desde joven mostró un estilo técnico y una gran disciplina. A los 19 años debutó como profesional y pronto se destacó en las carteleras locales. En 1975, alcanzó la corona mundial del Consejo Mundial de Boxeo en la categoría de peso mínimo. Fue el primer yucateco en lograrlo, y ese hito lo convirtió en un símbolo para todo el estado.
Canto reinó en la década de los 70, defendiendo su título con una tenacidad inquebrantable. Su estilo basado en la técnica, los ganchos precisos y una estrategia paciente lo llevó a ser uno de los campeones más respetados de su tiempo. Además, nunca perdió la humildad, y su carisma lo posicionó como un referente fuera del ring.

Tras su retiro, Miguel Canto no dejó el boxeo. Se convirtió en mentor de jóvenes promesas y fue un pilar de la Escuela de Boxeo del Estado. Sus enseñanzas perdurarán en las nuevas generaciones, que ven en él un modelo de disciplina y entrega.
Hijos y sobrinos siguieron sus pasos
La dinastía Canto no solo se limita a Miguel; sus hijos y sobrinos siguieron sus pasos. Varios de ellos compitieron a nivel profesional, llevando el apellido Canto a nuevas alturas. La figura de Miguel fue el cimiento de esa tradición, un pilar que permitió que el boxeo yucateco se consolidara en la escena nacional.
Con su partida, el mundo del boxeo pierde a uno de sus grandes, pero su legado queda impreso en la historia. Yucatán no solo llora a un campeón, sino a un padre del boxeo moderno, un hombre que hizo del deporte un camino de vida.
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