Gael García Bernal presentó “Hombre al agua”, película encargada de clausurar la 71ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), rodada principalmente en Yucatán, México, y Cuba.

El actor y director mexicano explicó que el proyecto nació como un ejercicio de libertad creativa y como una fábula alrededor de temas que le interesan especialmente: la crisis de la masculinidad, la soledad, las separaciones y el panorama político de América Latina.

“Fue un ejercicio colectivo, pero que parte de mis inquietudes y curiosidades más profundas”, señaló durante la presentación.

Una sátira política con raíces latinoamericanas

En “Hombre al agua”, García Bernal interpreta a Camilo, un salvavidas cubano que, después de rescatar a un empresario, inicia un viaje inesperado hacia la alta sociedad mexicana.

La historia desarrolla una sátira política a partir de la estructura clásica del “genio en la botella”, mientras el protagonista descubre las contradicciones de un entorno en el que las apariencias y las relaciones de poder ocupan un lugar central.

El cineasta explicó que la decisión de convertir a Camilo en un personaje cubano surgió en una etapa posterior del proceso creativo.

“Como mexicano tengo una relación cercana con Cuba y que el personaje fuese de allí le daba una complejidad que lo vuelve más interesante”, comentó.

Yucatán, parte esencial del rodaje

La película se filmó principalmente en Yucatán y Cuba, dos espacios que acompañan el recorrido del protagonista y la mirada latinoamericana que plantea el filme.

García Bernal señaló que la historia también funciona como una reflexión sobre el momento político y social de la región.

“Las películas son un fiel testamento del momento en que se escriben y también del momento en que se realizan”, afirmó.

El realizador recordó que, cuando comenzó a pensar el proyecto, Luiz Inácio Lula da Silva se encontraba en prisión, contexto que influyó en la construcción de una especie de “anti-telenovela” que mezcla referencias políticas, humor y teatralidad.

Teatro y cine se encuentran en la película

El dramaturgo y director argentino Mariano Pensotti comparte el guion con García Bernal, aportando una dimensión teatral que conecta con la formación personal del cineasta mexicano.

García Bernal recordó que creció dentro del teatro experimental junto a sus padres y que esa experiencia le permitió concebirlo como un espacio para probar ideas con libertad.

“Pude apreciarlo como un templo, un lugar seguro donde experimentar cualquier cosa”, explicó.

También contrastó ese ambiente con ciertas dinámicas actuales de la industria cinematográfica, que, a su juicio, se encuentran cada vez más condicionadas por estructuras corporativas.

El humor como herramienta para mirar la realidad

Otro de los elementos centrales de “Hombre al agua” es la comedia como vía para abordar asuntos políticos y sociales.

“El humor es un filo que abre compuertas y complejiza las cosas”, señaló García Bernal, quien consideró que la distancia que ofrece la comedia permite observar el carácter absurdo de determinadas situaciones de la realidad.

El director cerró su reflexión con una referencia a dos figuras fundamentales del cine europeo:

“Soy más optimista que pesimista, quiero ver la luz siempre y me aferro a la pregunta abierta de la película; quería hacer la película que le gustara a Luis Buñuel y Jean-Claude Carrière”.

La presentación de “Hombre al agua” marcó el cierre de una nueva edición de la Seminci y reafirmó el vínculo de Gael García Bernal con un cine que combina experimentación, política, humor y una mirada profundamente latinoamericana.

Por: Adela MacSwiney González (Corresponsal ACOM en España)