Mérida, Yucatán 6 de diciembre de 2019 (ACOM).-Especialistas del Instituto Nacional de Antropología (INAH) dieron a conocer una investigación que llevan a cabo en el Centro Histórico de Mérida, en el sitio que ocupó el convento de Las Siervas de María.

En el recinto ubicado en la calle 59 entre 54 y 56 donde se realizan excavaciones en un área dos mil 600 metros cuadrados se construyó una casona que albergó a esa congregación que edificó pórticos, una capilla y retablos que se han perdido.

Los arqueólogos Rafael Burgos Villanueva, Yoly Palomo Carrillo y Edwin Baas García, responsables de esta intevencion, informaron sobre diferentes aspectos que se han encontrado en ese espacio donde se habilitó un estacionamiento a principios de los años 70 y ahora se pretende construir un hotel.

En la explicación ofrecida por Burgos Villanueva se dijo que previo a la autorización del ayuntamiento de Mérida para la realización de cualquiera obra en el Centro Histórico de Mérida, el INAH realiza evaluaciones para conocer el valor histórico de los inmuebles, y en este caso, se hallaron importantes aportaciones aquitectónicas como por ejemplo que la capilla se construyó sobre vestigios mayas.

Al detallar, expuso que se encontraron pisos, capiteles, columnas, basamentos de estructuras, incluso, una pieza prehispánica considerada de la región del Puuc, estableciendo la necesidad de hacer una mayor investigación sobre las estructuras y bases de esta edificación del siglo XVIII.

Burgos Villanueva indicó que los registros encontrados sobre la edificación de la casona, previo a la instalación del convento, datan de 1865.

El especialista informó que otros hallazgos fueron pisos originales de pasta, algunos de ellos traídos de Barcelona y otros más fabricados en Mérida, así como bases de columnas, capiteles y columnatas que han sido resguardadas para su protección.

La congregación las Siervas de María arribó a Yucatán hacia 1900 y permaneció en esta ciudad hasta 1915, cuando federales del centro incendiaron edificios religiosos.

Tras su partida, las religiosas retornaron a Mérida en 1940 y ocuparon nuevamente la casona donde se construyó una capilla en la cara poniente de la construcción, que aún permite admirar su presencia. Ahí, hubo un retablo de madera y fue inaugurado nuevamente el 15 de noviembre de 1957.

El arqueólogo relató que la intervención del INAH inició hace tres semanas y los hallazgos consisten en la cimentación del edificio de mampostería, pisos de mármol de carrara del siglo XVIII, así como suelos de pasta, cornisas, molduras del siglo XIX, cerámica diversa e incluso un monedero de principios del siglo pasado, que pudo ser de una religiosa.

Según el entrevistado, el predio fue ocupado hasta 1978. En la actualidad todavía puede observarse parte de las columnas y restos del altar de la capilla de influencia neogótica que embellecía el inmueble que fue demolido en los años 80.

Un grupo de arquitectos, funcionarios del ayuntamiento de Mérida y especialistas del INAH analizan las condiciones para una posible recuperación del sitio histórico y volver a dar vida al palacete que albergó el convento. La propiedad pertenece hoy en día a la familia Abimerhi Oliver.

Burgos Villanuevalos informó que los se prolongarán seis semanas más y se pretende indagar sobre las estructuras, ventanales y aspectos de la capilla e interiores de la casona conventual para posteriormente evaluar si se otorga el permiso para la construcción del hotel que estará ubicado en la parte posterior del terreno que se prolonga y conecta con la calle 57.