Australia; 26 de octubre de 2021 (Excélsior).- Indígenas que habitan las islas del norte de Australia presentaron este martes una demanda histórica para obligar al gobierno a protegerlos del cambio climático, con recortes más fuertes a las emisiones de CO2.

Los isleños del Estrecho de Torres dicen que el aumento en el nivel de las aguas del mar representa una amenaza existencial a sus tierras ancestrales y a su cultura, y los coloca «en la línea de frente de la crisis climática».

Abogados de los pobladores de Boigu y Saibai, las islas más afectadas, quieren que la Corte Federal australiana ordene al gobierno reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel que impida que los isleños del Estrecho de Torres se conviertan en refugiados climáticos.

Se le considera la primera demanda por cambio climático lanzada por indígenas australianos.

La acción fue presentada el mismo día que el conservador gobierno australiano presentó la meta de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050, con un plan poco detallado que levantó críticas por depender de tecnologías sin mayor desarrollo y compensaciones de carbono.

En riesgo de perderlo todo

Menos de 5 mil personas viven en el Estrecho de Torres, un conjunto de 274 islas entre el territorio principal de Australia y Papúa Nueva Guinea.

La demanda argumenta que algunas islas se volverán inhabitables si las temperaturas globales suben más de 1.5 ºC sobre los niveles preindustriales, algo que según expertos de la ONU se alcanzará en 2030.

El demandante Paul Kabai, radicado en la isla Saibai, señaló que el agravamiento de las inundaciones y los suelos afectados por la salinización dejaron a los pobladores expuestos a un futuro potencialmente nefasto.

«Convertirse en un refugiado climático significa perder todo: nuestro hogar, nuestra cultura, nuestras historias y nuestra identidad», aseguró.

Como antecedente de la demanda, ocho adolescentes australianos lograron una victoria legal en mayo cuando un juez federal determinó que la expansión de una mina de carbón cerca de Sídney causaría daños asociados al cambio climático.