Las deficiencias en el suministro de agua potable, la movilidad colapsada y los constantes apagones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), consecuencia de una explosión demográfica que rebasó la capacidad de la infraestructura, transformaron el repudio en redes sociales en bloqueos de calles y protestas vecinales en Mérida y su zona metropolitana, con críticas e insultos cada vez más intensos contra los gobiernos estatal y federal.
Ese malestar encuentra sustento en el diagnóstico presentado durante la segunda jornada de los foros para la elaboración del Plan de Agua, Vialidades y Seguridad de Mérida y su Zona Metropolitana, donde autoridades y especialistas coincidieron en que el acelerado crecimiento urbano ya rebasó la capacidad del Gobierno para ampliar y mantener la infraestructura necesaria para atender la demanda de la población.
Una ciudad que creció más rápido que sus servicios
Las cifras muestran la dimensión de lo que motiva a la gente a cerrar calles, a expresar repudio al Gobierno Estatal y Federal. Entre 2010 y 2020, la población de Mérida aumentó 19%, mientras que la zona metropolitana registró un crecimiento de 26%, lo que incrementó la demanda de agua potable, vialidades, transporte público, seguridad e infraestructura urbana.
El fenómeno también transformó la movilidad. Entre 2000 y 2020, el número de personas que diariamente viajan a Mérida para trabajar pasó de 44 mil a 105 mil, prácticamente el triple. Actualmente, 30.81% de los habitantes de municipios como Kanasín, Umán, Progreso y Ucú se desplazan todos los días hacia la capital, realizando trayectos de entre 31 y 60 minutos, situación que mantiene bajo presión al Anillo Periférico y al sistema de transporte.
Y es que estas estadísticas descansan en el censo del INEGI de 2020, por lo que el rezago acumulado al 2026 es mayor. Las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) anticipan que la presión seguirá: Yucatán pasará de 2.47 millones de habitantes en 2024 a 2.73 millones en 2034 y, en 2031, los adultos mayores de 60 años superarán por primera vez a los menores de 12, tres años antes que el promedio nacional, un giro que sumará demanda sobre los servicios de salud y el transporte.

Infraestructura rebasada
El diagnóstico también revela el rezago de la infraestructura hidráulica. Las plantas de abastecimiento, cárcamos y redes de distribución tienen entre 50 y 60 años de antigüedad, por lo que en muchos casos ya superaron su vida útil.
Además, únicamente 24% de la población metropolitana dispone de drenaje sanitario, mientras que el 76% restante descarga sus aguas residuales directamente al subsuelo, con el consecuente riesgo para el acuífero que abastece a la región.
CFE: el déficit de 300 megawatts detrás de los apagones
La crisis eléctrica tiene una explicación estructural. De acuerdo con datos del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), la península consume en promedio 2 mil megawatts, mientras que la CFE genera alrededor de mil 700, un déficit cercano a 300 megawatts que obliga a depender del gasoducto Mayakán para importar el combustible con el que se sostiene la generación.
La CFE puso en operación comercial la central de ciclo combinado Mérida IV “Elvia Carrillo Puerto” el 13 de mayo de 2026, con capacidad cercana a 500 megawatts y cuatro años de retraso sobre el calendario original. La segunda central prevista para la región, Riviera Maya, en Valladolid, con más de mil megawatts, fue pospuesta a diciembre de 2027. Mientras tanto, la empresa trasladó a la península plantas móviles de emergencia con capacidad de 150 megawatts y prometió “justicia energética”: una cobertura eléctrica de 99.99% en 2028.
Los números de julio exhiben la distancia entre esa promesa y la realidad. Tras las lluvias y rachas de viento superiores a 90 kilómetros por hora registradas durante la segunda semana del mes, la Agencia de Energía de Yucatán contabilizó más de 700 reportes por interrupciones del servicio. Su director, Pablo Gamboa Miner, aseguró el 14 de julio que el 98% de esos reportes fue atendido en coordinación con la CFE. Sin embargo, las fallas continúan y se repiten prácticamente con cada lluvia.
Las protestas se multiplicaron en esos días: vecinos de Vergel 65 bloquearon la avenida Quetzalcóatl el 6 de julio tras más de 12 horas sin luz; habitantes de San Camilo, en Kanasín, cerraron el Periférico Oriente al día siguiente; en el centro de Mérida, vecinos de la calle 89 bloquearon vialidades el 12 de julio después de más de 20 horas sin energía, y en Mulsay el cierre de la avenida 128, tras 48 horas de apagón, obligó a suspender temporalmente cinco rutas del sistema Va y Ven. En Telchac Puerto, en plena temporada de veraneo, los vecinos reportan que la luz se va “cinco o seis veces al día”.
El costo económico también está documentado. El presidente de la industria maquiladora de exportación (Index) en Yucatán, Ángel López Rodríguez, advirtió desde abril que los apagones en temporada de calor provocan “millones de pesos en pérdidas” a las maquiladoras, y el gremio pidió a la CFE avisar con anticipación los cortes programados.
Gobierno desconoce cómo solucionar estos problemas
Durante los foros, especialistas y ciudadanos coincidieron en que la solución pasa por una inversión sostenida en infraestructura. Entre las principales propuestas destacan la renovación de redes hidráulicas, la ampliación del drenaje sanitario, la modernización del Anillo Periférico, un rediseño del transporte público, más cámaras de videovigilancia y una mayor presencia policial.
ACOM









