Estar permanentemente conectado a través de un teléfono celular, intercambiar mensajes y participar en redes sociales no significa tener relaciones humanas profundas. Esta contradicción de la era digital fue uno de los temas abordados por el conferencista y creador de contenido Farid Dieck, quien advirtió sobre la soledad que experimentan millones de jóvenes, pese a las posibilidades de comunicación que ofrece la tecnología.
Durante su participación en la Semana de la Salud Integral de la Universidad Anáhuac Mayab, el pasado 9 de octubre, Dieck planteó que la soledad no necesariamente significa estar físicamente aislado, sino carecer de alguien con quien compartir preocupaciones, sentimientos y experiencias personales.
El conferencista citó el Primer Informe Mundial sobre la Soledad, según el cual una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad, mientras que el aislamiento social se asocia con aproximadamente 871 mil muertes anuales.
Entre los jóvenes de 13 a 29 años, las proporciones de quienes manifiestan sentirse solos oscilan entre 17% y 21%, de acuerdo con las cifras expuestas durante la conferencia.
Redes sociales y la presión de aparentar una vida perfecta
Dieck señaló que uno de los problemas asociados con las redes sociales es la exposición constante a las experiencias y logros de otras personas, situación que puede alimentar comparaciones, frustración y la percepción de estar quedándose atrás.

Esta dinámica genera presiones entre los jóvenes, quienes pueden sentir la necesidad de alcanzar rápidamente el éxito, encontrar su propósito o demostrar que tienen una vida resuelta.
Frente a ello, explicó que el sentido de la vida no necesariamente aparece de manera espontánea, sino que se construye mediante decisiones, experiencias y relaciones personales.
Su planteamiento apunta a una diferencia fundamental: la comunicación digital facilita el contacto, pero no sustituye la confianza, la escucha y el acompañamiento emocional.
¿Cómo combatir la soledad en la era digital?
Durante la conferencia titulada “¿Y si sí? A la vida que estás construyendo”, Dieck propuso fortalecer las relaciones humanas mediante tres acciones: expresar los sentimientos, pedir ayuda cuando sea necesario y aprender a escuchar sin juzgar.

“La gente calla porque la primera frase vulnerable es difícil”, expresó al explicar que compartir preocupaciones personales puede abrir espacios de confianza.
También destacó que el bienestar requiere atender cuatro dimensiones: física, psicológica, social y espiritual. Descuidar alguna de ellas puede afectar el equilibrio personal.
“El cuerpo, la cabeza, los vínculos y el sentido son el mismo circuito”, afirmó.
Por su parte, Miguel Betancourt Cravioto, director de la Escuela de Medicina y de Terapia Física y Rehabilitación de la Universidad Anáhuac Mayab, destacó que la salud también depende del cuidado colectivo y de las relaciones que se construyen cotidianamente.









