Mérida, Yucatán; 22 de abril de 2021 (ACOM).- Según estudios científicos, la Tierra pierde hasta un 2% anual de la superficie de manglares. Los problemas, dicen especialistas, son el desbordado crecimiento de las zonas costeras, la especulación de la tierra en áreas litorales y la falta de atención de las autoridades para desarrollar políticas públicas y detener estos ecocidios.

Al celebrarse del Día de la Tierra, el biólogo e investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), Jorge Herrera Silveira, reiteró la importancia de la biodiversidad de los ecosistemas costeros yucatecos y el valor que aportan a nuestro entorno y nuestra calidad de vida.

«La temporada de huracanes y tormentas tropicales en el Caribe durante 2020 —la más intensa desde que se tienen registros— fue uno de los más recientes ejemplos de los estragos que está causando el cambio climático y cómo el buen estado de estos ecosistemas es vital para mitigar sus graves impactos”, aseguró.

«Los manglares en el mundo se están perdiendo a una tasa de 2% anual, esto es grave porque esos ecosistemas captan el 10% de las emisiones de carbono (CO2) causadas por la deforestación, a pesar de que solo cubren el 0.7% de la superficie terrestre.

“Conservar los manglares es indispensable para proteger a las costas de erosión, inundaciones y minimizar el impacto de huracanes y tormentas. Este bosque captura más CO2 que cualquier otro y es zona importante para la fauna marina y cientos de especies de aves migratorias», advirtió.

«Insistimos en el llamado a toda la población, a proteger la Tierra y salvaguardar estos espacios verdes que dan tantas oportunidades de nuestro entorno y nuestra forma de vida», dijo Herrera Silveira.

El especialista explicó que la deforestación, la tala inmoderada, la excesiva urbanización y colonización de espacios sobre las zonas del litoral están dañando estos ecosistemas.

«En los últimos años los ecosistemas costeros han empezado a tomar protagonismo en las discusiones ambientales», argumentó.

El problema es el crecimiento y desarrollo de urbanizaciones y asentamientos irregulares sobre las áreas costeras de la zona peninsular, que dañan gravemente nuestro entorno y están provocando una agilización en el cambio climático.

“Son como la piel en el cuerpo. Protegen al mar de lo que proviene de la tierra y a la tierra de lo que proviene del mar”, explicó.

Herrera Silveira insistió en conocer a fondo este problema y precisó que el 11% de las zonas de manglares se encuentran en gran amenaza de extinción, aunado a que la pérdida de estas especies traería consigo devastadoras consecuencias económicas y ambientales para las comunidades costeras.