POR FABIO FUENTES

LEYES DRACONIANAS

La guerra de las calificadoras Fitch, Standar & Poors y Moody contra el gobierno de López Obrador es el desenlace de una colección de “errores de aprendizaje” basados en no saber tratar con un enemigo de los regímenes asistencialistas-populistas.

La última vez que los amos de capitales globales maltrataron de forma soez a un gobierno mexicano fue en el sexenio de Miguel de la Madrid, cuando el ex secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, acudió a Wall Street a reconocer la imposibilidad de cubrir los compromisos de la deuda externa.

“Fuimos a decirles que no teníamos ya nada, ni un peso, que habíamos tocado hueso”, comentó años después en varias conferencias el llamado “Diamante Negro”.

La respuesta de los acaudalados imperialistas fue lapidaria sobre la administración mexicana: “A éstos hay que aplicarles leyes draconianas*”.

Tres años antes en el préambulo de entregar el poder, José López Portillo y Pacheco había acudido a la sede de la ONU para acusar a los países adinerados de provocar más pobreza y marginación hacia los del sur.

“Nunca como ahora ha tenido mayor validez el principio de la soberanía sobre los recursos naturales y sobre los procesos económicos”, sentenciaba ante el pleno de Naciones Unidas el autor del desplifarro que conllevó a la devaluación de 1982.

37 años después López Obrador repite los mismos conceptos –y errores- del ex inquilino de la “colina del perro”: “La injerencia de las empresas trasnacionales, la concentración de los medios financieros, las grandes transformaciones suelen ocurrir cuando ya no queda otro camino para avanzar… a grandes males, grandes remedios”. Discursos idénticos.

A “Jolopo” no le sirvió nacionalizar la banca como medida urgente para frenar la escalada camibiara, señaló que los problemas involucraban a acreedores y quienes avalan los préstamos, es decir, las calificadoras. “La responsabilidad es de todos”, remató.

Ni la abundancia petrolera fue suficiente para evitar la caída. Los organismos internacionales advirtieron que las políticas clientelares (dádivas) comprometían las reservas así como el servicio del pago de la deuda externa y el peso se hundió.

En la cuarta transformación ni cuentan con producción petrolera para convencer a los prestamistas de no venir a exigir sus pagos y enerva a los capitalistas del norte observar que en lugar de ahorrar y evitar inversiones faraónicas se prometan miles de millones a “ninis”, una refinería de donde no saldrá un litro de gasolina en todo el sexenio lopezobradorista y el cerco a la posibilidad de Pemex a recibir inversión privada para extraer en aguas someras.

Es cierto que dichas calificadoras sobrepasan la soberanía de los países deudores y se erigen jueces mundiales, provocan inestabilidad a conveniencia y viven del chantaje. Pero también es una realidad que los prestamistas les hacen caso y cada vez hay menos fondos para tenerlos quietos.

Aunado a la deuda pública por la cancelación del aeropueto -bajo la más ridícula, adulterada, bufa, anticonstitucional y tramposa “consulta” popular-, la recaudación se desploma y el profesor de Hacienda se vio obligado a aumentar el Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS).

Es la razón por la que en ¡una semana! registraran cuatro gasolinazos frente a seis años de prometer en la eterna campaña no mas alzas de energéticos.

El ingreso mediante el Impuesto al Valor Agregado (IVA) registró el arranque de año más bajo desde 2009, en datos de la propia SHCP. Normal, el consumo cayó por desabasto de gasolina y es otro golpe a las arcas nacionales, todos estos indicadores cuentan en el norte y lo dicen claro, al gobierno 4T se le agotan los recursos, cual fuga de huachicol (paradoja).

La explicación del Presidente AMLO a la subida de los combustibles fue suficiente para sus idolatrantes: “deberíamos revisar si se dice gasolinera o gasolinería”. Por supuesto esas burlas no las toman a broma en el exterior y se vio la respuesta.

Los analistas económicos nacionales serios, esos que son escupidos, tildados y cazados por la “revolución” amlista lo advierten, ya apesta a devaluación si deciden las calificadoras que Pemex no es garantía para la deuda soberana.

Impreparados, sin hablar inglés fluido y con presentaciones de preparatorianos hechas en Power Point, los emisarios de la 4T intentaron convencer a los mercados financieros en Nueva York de su nuevo plan para rescatar a Petróleos Mexicanos. Ni siquiera los dejaron concluir y a la semana sobrevino el primer amague de Fitch.

Al foro económico de Davos la 4T no envió ni siquiera a un encargado de negocios. No hay lobbying para al menos presentarse ante las potencias globales donde guste o no dependemos, si se quiere ver así, por culpa del periodo “neoliberal”.

El periodo neoliberal concluyó el 1 de diciembre pero dar saltos al pasado que también produjeron despilfarros ha encendido las alarmas del sistema financiero internacional sobre la economía mexicana.

Esa política asistencialista clientelar es pecado imperdonable en los tiempos actuales. Carlos Slim lo resumió: la pobreza se resuelve con trabajo no con caridad.

Con la economía no se juega.

  • Los castigos excesivamente severos se denominan draconianoscomo recuerdo del conjunto de leyes que propuso Dracón de Tesalia, un legislador ateniense que ocupó el cargo en el siglo VII a.C.