Por Sergio Grosjean Abimerhi

Mérida, Yucatán; 19 de julio de 2020.- Antes de entrar en materia, con todo mi respeto y admiración creo que los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud son héroes a quienes hemos puesto en riesgo gracias a nuestra irresponsabilidad al evitar el distanciamiento social, no utilizar cubre bocas, y no pensar que haríamos un solo día sin ellos. A pesar de ello, su nobleza y convicción han hecho que resistan estar lejos de los suyos para instalarse en la línea de fuego intentando salvar vidas a tiempo de poner en riesgo la suya.

Por otro lado, el panorama mundial ante el COVID 19 es incierto, y más para muchos países como el nuestro, ya que evidentemente la situación no está bajo control, siendo que hasta el momento existen 338,913 contagiados y 38,888 muertos de acuerdo a los datos oficiales del gobierno federal. Por desgracia el problema se agudiza, y con base a los pronósticos de la pandemia según modelo matemático desarrollado por el Youyang Gu -científico de datos egresado del Tecnológico de Massachusetts-, usado por el centro del control de enfermedades de USA, se calcula para el primero de septiembre de 2020, es decir, en menos de mes y medio, habrá 130,000 muertos en México. Sin embargo, el número puede descender o incrementarse ya que este modelo se basa en las condiciones actuales de la pandemia y de acuerdo a la evolución esta puede variar.

Cierto que con el tétrico panorama basado en esta estadística, la estrategia del gobierno federal en el manejo de la pandemia no funcionó como se esperaba, ya que se apostó a que la población se infectaría de forma gradual sin colapsar el sistema de salud, y de esta manera se obtuviera la inmunidad de rebaño. Esto explicaría la razón por la qué no se quiso realizar pruebas rápidas en forma masiva y no promover el uso de cubre bocas. Fue una maniobra que muchos países adoptaron y no exclusiva de México. Sin embargo, con la evidencia actual, es indudable que adquirir la referida inmunidad de rebaño sin vacuna es casi imposible, ya que estudios recientes demuestran que las personas que se infectan de COVID 19, luego de algunos meses la inmunidad puede desaparecer debido a que las inmunoglobulinas o anticuerpos en la sangre descienden, y por consiguiente, existe la posibilidad que los pacientes puedan volver a contagiarse. Por el momento no existe un pronóstico lo suficientemente claro de lo que sucede en el organismo de los infectados, ya que se trata de una nueva cepa, pero con base a varios casos registrados, los enfermos adquieren una inmunidad transitoria, es decir; no permanente. Por eso no debe ser viable continuar apostándole a la inmunidad de rebaño, y la idea de no usar cubre boca quedó en el pasado, ya que es una de las valiosas armas para vencer esta pandemia.

Es claro que con base al planteamiento anterior, que los meses de confinamiento sin estrategia de contención y sin apoyo al sector empresarial y comercial -sean micro, pequeña mediana o grande- con la intención de minimizar la pérdida de empleos no funcionó, ya que por una parte, muchos negocios cerraron, pero al no tener recursos para mantener a su planta laboral en casa de vieron en la necesidad de despedirlos, y estos a su vez se vieron en la necesidad de salir a las calles a intentar encontrar un sustento para su familia a tiempo que multiplicaban los contagios; siendo que por otro lado, muchos negocios se vieron en la obligación de mantenerse abiertos con la intención de conservar su planta laboral y con ello también continuaron los contagios.

Sin duda, actualmente nos encontramos en una “espiral de la muerte” y es vital intentar encontrar soluciones eficaces, y al referirme “intentar”, lo hago en el sentido estricto que nadie posee la fórmula perfecta, y lo importante es hallar a la brevedad posible la estrategia más adecuada para cada país y cultura. Por ejemplo, Corea del Sur, Alemania, India, Salvador, Belice hallaron fórmulas que les ha funcionado, al igual que Grecia que ya está en el nivel basal y listo para recibir turistas, siendo que su secreto fue la agilidad y el arrojo de su gobierno en aplicar medidas de contención desde el primer fallecido, ya que se impusieron escrupulosas normas de distanciamiento social y todo el país se inmovilizó y así se evitó la propagación del virus.

Con la estrategia que se ha seguido en México, es evidente que la apertura del comercio sin haber logrado llegar a la línea basal epidemiológica contribuyó a la propagación de la enfermedad, y por desgracia, los dos meses y medio de cuarentena que muchos seguimos fue tiempo perdido, y ahora la situación es más compleja, ya que la población se enfrenta al hecho de morir de hambre o de COVID 19. Es así, que se requiere cambiar la dinámica con el fin de disminuir el número de contagios y muertos. Es importante destacar que estas maniobras deben ser unificadas en todo el país.

Creo que la economía no se puede cerrar, y el apoyo a las pymes para garantizar empleos es de vital importancia; el uso de cubre bocas -pues limita la trasmisión-, la aplicación de pruebas masivas con el fin de identificar a contagiados asintomáticos en forma temprana para así aislarlos, e implementar un programa de capacitación al público en general y empresas para la aplicación de medidas preventivas sobre el uso adecuado del cubre bocas y su venta a precios módicos, la “sana distancia”, mejorar el trasporte púbico limitando el número de personas por unidad e incluir más vehículos, propiciar el uso de bicicletas y motos, desinfectar las áreas y espacios públicos varias veces al día, y apoyos a los comercios y empresas.

Finalmente, la lógica o el sentido común nos indican que las pruebas rápidas pueden ser vitales y determinantes, ya que con base a los resultados se pueden aislar zonas de la ciudad, sectores, barrios, y así saber dónde están los contagiados para aislarlos y apoyarlos. No estamos descubriendo el hilo negro y los yucatecos los sabemos, porque es similar a la utilizada durante la epidemia de dengue (salvo lamentables excepciones) que es sectorizar. Pero por el momento, lo más importante es el distanciamiento social mientras se implementan las medidas de contención.