Ciudad de México; 15 de abril de 2021 (Excélsior).- La segunda temporada de Luis Miguel, la serie, está caracterizada por los opuestos. Por un lado, la fama en contraste con la soledad que habita en un mismo personaje, así como su siempre búsqueda de un núcleo familiar que al encontrarlo se fractura. Por otro lado, la doble interpretación ante dos edades y épocas de vida y trayectoria diferentes de El Sol representadas por un solo protagonista, Diego Boneta.

Precisamente, desde la perspectiva del actor y productor, esta segunda entrega de ocho capítulos resolverá no sólo las dudas que quedaron pendientes, como la desaparición de Marcela Basteri, madre del cantante, sino que también expondrá los elementos clave para que el público se forme un panorama más amplio y claro de quién es ahora Luis Miguel, luego de que afrontó la verdad y los claroscuros de su propia vida.

“Un tema que se toca profundamente en la serie es esa comparación de fama vs. soledad. Es algo que a lo largo de esta temporada el público irá viendo: cómo el Luis Miguel de los 90 se va convirtiendo en el de los 2000 y por qué. Ésta no es una temporada de qué es lo que le pasó a la mamá de Luis Miguel, pues es algo que se contesta bastante rápido, sino sobre qué es lo que le pasa a Luis Miguel una vez que sabe qué es lo que le pasó a su mamá y cómo esto lo afecta.

“Habla de cuál es el precio no sólo de la fama, sino de esta carrera y lo demandante que es; lo que significa el no parar, porque si lo haces, luego viene otro; además plantea cómo es seguir con esa carrera y no tener el tiempo para dedicarlo al lado personal y qué es lo que puede hacer eso en una persona”, expresó Diego Boneta vía Zoom con Excélsior.

El cantante, actor y protagonista de la serie destacó que en esta segunda temporada se enfrentó a un desafío mayor en cuanto a la recreación y caracterización de personajes, pues tuvo que recrear al Luis Miguel de la década de 1990 y a un cantante con mayor madurez, edad y otros conflictos en los años 2000.

Para lograrlo contó con su maestro en actuación Juan Carlos Corazza, con quien preparó ambas temporadas. En esta segunda, estudió al Luis Miguel joven y al maduro muy bien, con sus respectivas corporalidades y gestos, sin mezclarlos para una y otra línea del tiempo.

La construcción de personajes y el reto fue mucho más grande. Para mí fue muy importante poder lograr una diferencia entre ambos, el de 1990 y el de 2000; que se lograra ver una diferencia de cuerpo, energía y voz, pero también dónde es que conectan. Así es posible ver el arco en el que va evolucionando y creciendo al personaje en el que termina convirtiéndose. Aunque no sean tantos años de diferencia, un año en la vida de Luis Miguel es como un año de gato: él ha pasado por tanto, que 10 años se sienten como 30.

“Mi mayor reto fue el tener que, en un día, hacer escenas de joven y escenas del Luis Miguel de los 2000. La preparación fue lo más difícil. El encontrar el cómo camina, cómo habla. Todo eso fue difícil y a la vez lo más importante. La preparación de cada uno de los personajes en cada proyecto que hago es lo más difícil y tiene más trabajo que el rodaje en sí, porque ahí es donde encuentras todo”, detalló.

Desde la perspectiva de Boneta, los ocho episodios lograrán en los seguidores de la serie empatizar con Luis Miguel, pero ver también su lado oscuro.

“En la primera temporada vimos a un Luis Miguel más joven, que era más víctima de todo lo que pasaba con su papá y aquí ya es un adulto, un humano como todos, y todos cometemos errores. Eso es lo padre de este personaje, ver ese contraste, ver esas contradicciones y ese conflicto interno.

“Al final de cuentas es una persona que trató de hacer lo mejor que pudo con las cartas que la vida le dio. No tuvo un buen ejemplo de padres, fue algo que no tuvo. ¿Cómo puedes ser buen padre si no tuviste buenos papás? Se logrará la empatía con el personaje en lugar de que se juzgue, aunque haga cosas cuestionables”, enfatizó.

Luis Miguel, la serie, segunda temporada, según el tráiler que ya pudo ver el público, aborda temas como la continua búsqueda del cantante por su madre, su disco Aries, su encuentro con Frank Sinatra, la afectación de uno de sus oídos, su faceta como padre, la relación con sus hermanos y su autoexigencia y perfección al estar sobre un escenario, con la energía de no detenerse a pesar de la fama y la fortuna.

Esta entrega también está protagonizada por los actores Pablo Cruz, los argentinos Macarena Achaga y César Bordón, y el español Fernando Guallar, entre otros.

REFLEXIONA ACERCA DE LA FAMA

Diego Boneta señaló que ha reflexionado acerca del precio de la fama a través de su interpretación del cantante de Hasta que me olvides, pero también la que está enmarcada en su propia trayectoria. En su caso, dijo, el trabajo fluye mejor cuando él está feliz.

“En lo personal, es algo que tengo muy presente, sobre todo después de haber interpretado a Luis Miguel; es de lo que más me llevé yo de esta serie como aprendizaje. Para mí por eso es tan importante tener un equilibrio entre mi carrera y el lado personal. Ahorita tengo 30 años y es momento de talachearle, picar piedra y trabajar con todo, pero sé que yo trabajo mejor cuando estoy feliz, cuando estoy contento.

“Para mí es importante encontrar el espacio para esos momentos. Después de más de un año de estar probando la segunda temporada, y cuatro años y medio de estar con este proyecto también como productor; en un proyecto que me ha demandado tanto, no sólo en el lado actoral, sino en el musical, cantando, cuando cantar como Luis Miguel es dificilísimo, me tomaré unos meses para poder regresar a Diego y soltar la piel de Luis Miguel y a fregadazos poder volver un poco a mí. Es importante tener ese equilibrio”, explicó Boneta.