Tizimín, Yucatán; 30 de julio de 2020 (Didier Canché/ACOM).- La pandemia de coronavirus ha causado estragos en prácticamente todos los sectores de la economía yucateca, pero los más castigados han sido los giros de eventos sociales que han sido postergados indefinidamente, en un intento por frenar la reuniones y contagios de COVID-19.

En Tizimín, el municipio más extenso del litoral del Golfo de México con más de 73 mil habitantes, hasta el parte informativo de la Secretaría de Salud de este jueves, reporta 173 casos registrados y 8 personas fallecidas a causa del Covid.

Tizimín es el segundo municipio más importante económicamente del estado de Yucatán, solo después del municipio de Mérida, cuenta con una gran diversificación productiva. Las principales actividades se desarrollan en los sectores agropecuario, forestal, industrial, la pesca y el turismo, lo que se refleja en una fluidez económica entre la población.

Al paralizarse la actividad económica, también se suspendieron las celebraciones como bodas, XV años, bautizos y primeras comuniones, donde los músicos tenían un papel principal para amenizar las reuniones.

José Concepción Tejero Cetz, conocido popularmente como “Randy, el corcel de la cumbia” y/o “de los teclados”, ante la falta de eventos masivos, decidió tocar en tiendas locales o en el mercado municipal para poder subsistir.

“En algunos comercios los dueños nos apoyan con algo, sin embargo, colocamos una caja en donde los clientes aportan su ayuda, desde un peso o lo que nos quieran dar; al final del día juntamos entre 200 y 300 pesos que nos dividimos con el grupo”, cuenta el músico de 39 años de edad.

Además de Randy, en el grupo musical también está su hijo José Concepción Tejero Jr. y Wilberth Mena, quien canta, pero también ameniza las presentaciones caracterizándose de personajes de sus canciones, como la “Vaca Lola” o algunos famosos como el extinto tabasqueño, “Chico Che”.

Con 13 años en el medio artístico, Randy relata que desde que comenzó la pandemia le cancelaron más de diez eventos y lleva cuatro meses sin trabajo fijo. “Lo peor es no saber cuándo regresaremos de nuevo”, agrega.

“Antes teníamos entre 2 o 3 tocadas a la semana, eso nos generaba entre 7 o 8 mil pesos, ahora a la semana no sacamos ni la cuarta parte”, asegura.

Como Randy, hay otros grupos musicales que también han tenido que salir a tocar en las tiendas y espacios públicos donde se los permiten con el fin de recaudar recursos para su supervivencia, ya que la mayoría no cuenta con otra entrada de dinero, dependían totalmente de sus eventos.

Ahora el panorama para ellos empeora, pues temen que de regresar al semáforo rojo se cierren los comercios que les han permitido tocar para amenizar y tratar de atraer a más clientes.

En el mes de octubre, por tradición se realizan bailes populares por los organizadores de feria de “Los Santos Reyes Magos”, patronos del municipio, con el fin de recaudar recursos para realizar corridas y gremios.

Pero hasta ahora los músicos no tienen ninguna contratación y se desconoce si para el mes de octubre se permitirán eventos masivos.

Los organizadores de la feria, la más antigua y una de las más importantes del sureste de México, no saben si en esta ocasión se realicen los festejos en honor a los patrones de la localidad, a la que cada año acuden aproximadamente 1.5 millones de personas durante 20 días.

Tradicionalmente, la feria inicia el 28 de diciembre con “la bajada” de las imágenes de los Reyes Magos de sus nichos, dos días después una masiva vaquería; y entre el 2 y 3 de enero se inauguran las actividades que realizan en el recinto ferial, pero el panorama hace dudar si en esta ocasión habrá algo que festejar.