Ciudad de México; 18 de enero de 2021 (Agencias).- “No somos delincuentes. No entiendo por qué nos están tratando mal”, dice Carlos.

Carlos, hondureño de 26 años, reacciona así a la forma como el ejército y la policía nacional guatemalteca recibió ayer a los migrantes que llegaron a la frontera para impedirles el avance.

El hombre, que viaja con su esposa y dos hijas pequeñas, es uno de los miles de migrantes que arribaron a esta zona como parte de una caravana que busca llegar a Estados Unidos.

“No somos criminales”, asegura Wilmar, otro migrante tras el violento incidente en el que las fuerzas guatemaltecas no dudaron en recurrir a gases lacirmógenos y garrotes mientras se protegían con escudos antidisturbios.

El enfrentamiento fue a las 8:00 horas (mismo tiempo del centro de México) en un multitudinario despliegue de cinco mil soldados y un número no revelado de policías en zonas fronterizas de Guatemala con Honduras.

En una carretera de Vado Hondo, poblado del departamento (estado) de Chiquimula, las tropas guatemaltecas chocaron con los hondureños y les rociaron lacrimógenos, les agredieron con toletes y les contuvieron con sus láminas de defensa, en una trifulca que volvió a agravar el conflicto migratorio en Centroamérica, México y Estados Unidos.

Vado Hondo, fronterizo con el occidente de Honduras, se convirtió en paso predilecto de la caminata de hondureños. Aunque se carece de una cifra exacta por ser una marcha esparcida por varias rutas hacia México, en un principio se calculó entre cinco mil y seis mil viajeros y ya habría alcanzado a unos nueve mil.

Unidades antimotines policiales y castrenses bloquearon el paso a una parte de las expediciones de hondureños que, el viernes y el miércoles anteriores, emprendieron viaje desde el norte de Honduras en las primeras caravanas de 2021 para adentrarse a pie, en cualquier tipo de transporte y por varias vías a Guatemala y, sin visas, tratar de proseguir a México y Estados Unidos como destino final. Pese a que algunos rompieron el muro de seguridad y lanzaron piedras a los efectivos, luego fueron apresados.

El enfrentamiento, que rompió todas las normas de bioseguridad para evitar la propagación del coronavirus, también se saldó con un número indeterminado de heridos.

“Es deplorable el brutal uso de la fuerza” contra los hondureños, tuiteó Jordan Rodas, jefe de la (estatal) Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala. La migración “es causada porque en nuestros países no existen condiciones mínimas para una vida digna. Es necesario tener empatía y solidaridad”, añadió.

“Fue una batalla campal”, reconoció Guillermo Díaz, director del Instituto Guatemalteco de Migración (IGM). “Se violentó todo y esto, de alguna manera, nos pone en una situación muy complicada porque las fuerzas de seguridad están precisamente para resguardar el orden”, añadió en declaraciones que el IGM envió a EL UNIVERSAL.

Sin aportar pruebas, Díaz denunció que, con base en informes de inteligencia que recibió de agentes que viajan encubiertos en la caravana, hay “infiltrados elementos de maras de Honduras y del crimen organizado, y entonces esto ya nos preocupó más”.

En los últmos cuatro días, las autoridades guatemaltecas devolvieron a Honduras a unos mil 380 migrantes. Además, se detectaron ya 21 contagios de Covid-19 entre los migrantes.

El gobierno del presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, informó que México apoyó para retornar a Honsuras a los migrantes que no cumplen los requisitos para pasar con al menos seis autobuses habilitados en el este de Guatemala: “El apoyo del gobierno mexicano ha sido positivo y de respuesta inmediata”, señaló la presidencia guatemalteca.

A la intemperie

Unos 500 hondureños y salvadoreños que lograron burlar el cerco militar y policiaco guatemalteco llegó a Tecún Umán, en la frontera con México, y ahí se detuvieron a esperar a que se sume el resto de la caravana.

Durante un recorrido por este poblado, se observó el arribo a Tecún Umán de grupos integrados por hombres y mujeres con mochila en el hombro, cansados tras un largo recorrido para burlar la vigilancia policiaco-militar.

El grueso de personas se concentró en las orillas del río Suchiate, que divide a Guatemala con México, desde donde era visible la vigilancia que mantiene el Ejército mexicano, la Guardia Nacional (GN), la Secretaría de Marina (Semar) y el Instituto Nacional de Migración (INM) del lado mexicano.

Doris, hondureña de 30 años, que partió con la caravana migrante de San Pedro Sula junto con su cuñada y dos menores de seis y cuatro años de edad, dice que tuvo que abandonar su país, luego de que la corriente provocada por las tormentas tropicales Eta e Iota arrasaron con su humilde vivienda y la de su madre.

La situación económica ya se había complicado por la falta de empleo al cerrarse comercios por la pandemia de Covid-19, aunado a la violencia de pandillas.

Héctor Preciado, asesor legal de la Casa del Migrante, explicó que desde el pasado jueves se ha incrementado la llegada de personas de Honduras y El Salvador, pero ellos brindan atención con cupo limitado de 30 personas en situación vulnerable (mujeres y niños): “Se les proporcionará un kit de limpieza como gel, mascarilla o cubreboca, así como hospedaje, tres tiempos de alimentación, agua, aseo personal, ropa, calzado y asesoría jurídica por 24 horas debido a la pandemia”, explicó.

Abundó que a los que ya no pueden ingresar al refugio por estar saturado, se les proporciona alimento afuera del lugar.

Reconocimiento a Guatemala

En un comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México llamó a los países de la región a “aplicar de manera responsable los protocolos migratorios y sanitarios localmente establecidos, a fin de evitar riesgos sanitarios derivados de la pandemia de Covid-19 para las personas migrantes y la población de las comunidades de tránsito”.

Reconoció la labor del gobierno de Guatemala que, dijo, “ha actuado de manera firme y responsable en la atención integral de los contingentes de migrantes que vulneraron su soberanía, haciendo valer el cumplimiento de la ley migratoria y sus protocolos sanitarios para garantizar ingresos ordenados y regulares”.

Exhortó a las autoridades hondureñas a atender “este flujo irregular de personas migrantes, de tal manera de que prevengan nuevos desplazamientos”.

En Washington, un funcionario del equipo de transición del presidente electo Joe Biden advirtió a los migrantes que un cambio de políticas migratorias tomará tiempo, y que no es buena idea que viajen a Estados Unidos en estos momentos: “La situación en la frontera no se va a transformar de la noche a la mañana”, dijo a la cadena NBC News.