Ciudad de México; 24 de junio de 2022 (Excélsior).- Ante la violencia en el país, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) llamó a un diálogo nacional para atender el problema de manera conjunta.

“¡Ya basta! No podemos ser indiferentes ni ajenos a lo que nos está afectando a todos”, afirmaron los obispos en un pronunciamiento en el que pidieron convocar a ciudadanos, víctimas de la violencia, académicos, partidos y líderes religiosos para emprender acciones que pacifiquen al país.

“Creemos que la paz es posible, que tiene que ser posible”, señalaron tras el asesinato de un civil y dos jesuitas dentro de una iglesia en el pueblo de Cerocahui, en Chihuahua.

También exhortaron a las autoridades a cambiar la estrategia de seguridad, pues la actual fracasó.

Antes, Ramón Castro Castro, secretario general de la CEM, lamentó que el país “salpica sangre” de tantos muertos y desaparecidos. Ante esto, exigió a las autoridades una respuesta a la altura de las circunstancias para restablecer la paz.

Urge cambiar plan de seguridad: obispos

Ante los altos índices de violencia en el país, que calificaron de graves, los obispos mexicanos exigieron a las autoridades federales y locales replantear la estrategia de seguridad, pues la actual ha fracasado.

En un pronunciamiento, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) también llamó a un diálogo nacional para atender la problemática de la violencia armada, ya que no es útil negar la realidad y tampoco culpar a tiempos pasados de lo que toca resolver ahora. “Escucharnos no hace débil a nadie, al contrario, nos fortalece como nación”, aseguró.

“Es tiempo de escuchar a la ciudadanía, a las voces de miles de familiares de las víctimas, de asesinados y desaparecidos, a los cuerpos policiacos maltratados por el crimen. Es tiempo de escuchar a los académicos e investigadores, a las denuncias de los medios de comunicación, a todas las fuerzas políticas, a la sociedad civil y a las asociaciones religiosas”, indicó.

La Iglesia se sumó a los ciudadanos que piden que se ponga un alto a la violencia. “¡Ya basta! No podemos ser indiferentes ni ajenos a lo que nos está afectando a todos”, exigió.

Sostuvo que es responsabilidad de los gobernantes aplicar la ley con justicia para erradicar la impunidad, respetando los derechos humanos, pero procurando la seguridad de los ciudadanos y la paz social.

En esta tarea todos los ciudadanos de buena voluntad podemos ser aliados. ¡No perdamos esta oportunidad!”, planteó la CEM en el pronunciamiento que fue firmado por seis arzobispos y 17 obispos del país.

El asesinato de un civil y dos sacerdotes jesuitas dentro de un templo católico en Cerocahui, en la sierra Tarahumara de Chihuahua, es una muestra de la pérdida del respeto a la dignidad humana y la falta de valores y sensibilidad que padece el país, afirmó.

“El crimen se ha extendido por todas partes, trastocando la vida cotidiana de la sociedad, afectando las actividades productivas en las ciudades y en el campo, ejerciendo presión con extorsiones hacia quienes trabajan honestamente en los mercados, en las escuelas, en las pequeñas, medianas y grandes empresas”, lamentó.

Lo más grave, añadió, “ha llegado a manifestarse con niveles de crueldad inhumana en ejecuciones y masacres que han hecho de nuestro país uno de los lugares más inseguros y violentos del mundo”.