¿Has sentido que ni el ventilador más potente da abasto últimamente? No estás solo. Con temperaturas rozando los 40 grados y más de 43 en algunos puntos como Mérida y Progreso, el calor no solo se siente: también se paga. Y caro.

El calorón ha hecho que el consumo de agua potable se dispare. Según datos de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (JAPAY), la demanda subió un millón de metros cúbicos en solo unos meses: de 7.5 millones en enero-febrero a 8.5 millones en mayo-junio. En casas y departamentos, eso se traduce en un aumento del 15 al 20%, y en Mérida podría ser aún más: hasta un 40% de incremento en el recibo del agua.

Kanasín vive una situación todavía más complicada. Allí, el aumento en el consumo ha llegado hasta el 50%. Imagínate: media ciudad tratando de llenar tinacos, bidones o tanques al mismo tiempo. Y justo cuando se acerca Semana Santa, con más gente en casa, visitas y vacaciones.

La diferencia se nota incluso dentro de los hogares. Una familia de tres personas que normalmente usaba unos 20 mil litros cada dos meses, ahora necesita 25 mil. Eso significa que cada día gastan 416 litros más, solo para tratar de mantenerse frescos, cocinar, lavar y lo básico.

CALOR AGUA PURIFICADA YUCATÁN

Pero no todo pasa por el grifo. Las ventas de agua embotellada también se fueron por las nubes. De acuerdo con exdirectivos de la Canacope, la demanda de agua purificada se duplicó en algunas zonas de Mérida, y los comercios reportan que las bebidas frías vuelan de los refrigeradores, con aumentos en ventas de hasta el 40%.

Y claro, con más demanda, vienen los ajustes de precio. Marcas como Bonafont, ePura y Ciel ya subieron sus tarifas por garrafón de 20 litros: ahora van de 56 a 59 pesos en promedio. Y si vives en el interior del estado, tampoco te salvas. En Peto, el garrafón con entrega pasó de 16 a 18 pesos; en Tzucacab, de 12 a 14. La gente lo comenta en redes: «Antes alcanzaba para dos garrafones y una soda; ahora, apenas para uno.»

La presión sobre el sistema también genera otro problema: desabasto. En varias colonias de Mérida ya hay reportes de tiendas sin garrafones disponibles. Llegas y el anaquel está vacío, o hay que esperar al repartidor del día siguiente.

Detrás de todo esto hay un tema que preocupa aún más: la escasez de agua en el estado. Entre fugas que se llevan hasta el 70% del líquido, una red que ya no da más, el cambio climático y la población en crecimiento, Yucatán se acerca a una crisis hídrica real.

Mientras tanto, el mercado de agua embotellada en México sigue creciendo. En 2024 alcanzó un valor estimado de 17.2 mil millones de dólares, y se espera que suba casi 4% al año hasta 2034. Un reflejo claro de cómo la confianza en el agua del grifo va en picada, y cómo cada vez dependemos más del agua que viene en plástico.

La pregunta es: ¿cuánto más podemos resistir este calor, no solo en la piel, sino en el bolsillo?