Mérida, Yucatán; 5 de septiembre de 2020 (Víctor Hugo Lizama Morales).- Siempre nos maravillará el hecho que nuestros ancestros han utilizado algunas plantas más que otras sabiendo que aparte de su sabor, nos proporcionas muchos nutrientes o que nos ayudan a combatir alguna o varias enfermedades.

Tal es el caso de una de las plantas más nutritivas y capaz de apoyarnos en más de 100 padecimientos: la chaya.

Ya hace muchos años José Díaz Bolio, uno de los grandes investigadores y compiladores de la ciencia maya, relata en una de sus diversas crónicas que: “mezclar la chaya con maíz y pepita de calabaza da al ser humano la capacidad de subsistir durante largo tiempo por los nutrientes y la energía que brindan al combinarse”.

Esto nos lleva a reflexionar cómo otras grandes culturas también utilizaron plantas como la moringa en la India e incluso en África (como el caso de los egipcios). Existen cuadros nutricionales comparativos en donde la chaya y la moringa son equivalentes en cuanto a sus nutrientes.

Cuando comemos huevo revuelto con chaya, puchero vaquero, tamales, brazo de reina, quizás no tomamos en cuenta que la presencia de la chaya hace de esos alimentos una deliciosa comida, aparte que nos ayuda a evitar y contra atacar algunas enfermedades.

Por ejemplo: ¿sabía usted que regula la presión arterial, desinflama las venas, baja el nivel de colesterol y ácido úrico? También es auxiliar en retener calcio y expulsarlo de los riñones, facilita la digestión y evita el estreñimiento. Todo eso es posible por los minerales que aporta al organismo como el magnesio, cobre, sodio y zinc todos ellos esenciales incluso para las funciones cerebrales. Entre sus nutrientes destaca el hierro (más que la espinaca), proteína, fibra, potasio, vitaminas A y C.

Como una especie nativa, la chaya se caracteriza por ser una planta adaptados a las condiciones locales, formando parte de las especies que han sido la base de los ecosistemas durante miles de años.

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