Mérida, Yucatán; 17 de febrero de 2020.- Especialistas del Hospital General Regional (HGR) No. 1, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Yucatán, salvaron la vida del bebé Diego Nicolás Martín Arjona que nació prematuramente, de 32 semanas de gestación, con un peso de apenas un kilo 550 gramos, durante su nacimiento requirió de maniobras avanzadas de reanimación, ya que presentó un paro cardiorrespiratorio, entre otras complicaciones que lo mantuvieron en riesgo.

“Muchos de los niños con las semanas de gestación y condiciones en las que nació Diego, en ocasiones no logran sobrevivir. Sin embargo, en este caso, y a pesar de las complicaciones, el equipo médico logró un final exitoso”, indicó la titular del servicio de Neonatología, Ana Lavadores May.

Informó que el nacimiento de Diego fue a través de una cesárea de urgencia, posterior al alumbramiento, el pequeño presentó un paro cardiorrespiratorio y requirió de manera inmediata ventilación mecánica; posteriormente, fue ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales para brindarle el seguimiento requerido, y así lograr su recuperación, a través de tratamiento para las infecciones que presentó por sus mismas condiciones; entre otras complicaciones se presentó apnea del prematuro, es decir, dejaba de respirar por segundos.

El señor Ramiro Martín Yam, papá de Diego externó: “es muy difícil saber que tu hijo presentó un paro cardiorrespiratorio, y luego verlo conectado a tantas máquinas; realmente fue un arduo trabajo el que realizó el Instituto y todos los médicos para que Diego lograra estar bien, y en todo ese tiempo nosotros vimos como los bebés son tratados con amor, lo que no sólo ayudaba a los niños sino también animaba a los papás a seguir luchando, y con cada avance en la recuperación el dolor es menos. Cuando la doctora nos dijo que Diego ya estaba estable, fue un momento muy feliz”.

Después de permanecer 38 días hospitalizado, el pequeño logró sobrevivir y recuperarse, fue dado de alta el pasado 24 de diciembre, con un peso de un kilo 860 gramos.

Fridey Arjona Martínez, mamá de Diego, señaló: “ahora ya estamos con Diego en casita y estamos muy felices, así como eternamente agradecidos, y queríamos reconocer a los doctores, a los pediatras y las enfermeras que lo trataban con mucho amor. El trato fue muy hermosos, por parte de todo el personal de la T-1, contemplando a guardias de seguridad y terminando con los de intendencia, a todos ellos muchas gracias”.

Actualmente, Diego se reporta estable y continúa con seguimiento de fisiatría para estimulación temprana, pediatría para seguimiento de crecimiento y neurología pediátrica para evitar riesgos neurológicos.