Izamal, Yucatán, 15 de septiembre de 2020 (ACOM).- La reapertura de los sitios arqueológicos alentó las esperanzas de los comerciantes de la ciudad amarilla ante la paulatina llegada de visitantes.

Por ejemplo, en una tienda de artesanías ubicada a un costado del acceso a la pirámide del Kinich Kakmó los anaqueles cobraron vida, en espera de la ansiada presencia de turistas.

En el convento franciscano, se notó la presencia de visitantes nacionales que son los que más se han visto en las últimas semanas.

En la pirámide del Kinich Kakmó, cuyo basamento es el segundo en importancia en Mesoamérica, se observó poco movimiento después de 6 meses de cierre desde el primer caso de coronavirus en la entidad.

Un aspecto poco alentador es la nula promoción del destino por parte de la dirección municipal de Turismo a cargo de Luis Mapén Castellanos quien de plano ni pinta ni da color en esta difícil etapa de la reapertura económica.