Llegar, pedir un café, recogerlo y seguir con el día. Esa es la apuesta de Shotto F*cking Latte, un espresso bar en Mérida que deja a un lado los meseros y las largas sobremesas para colocar al café como protagonista de toda la experiencia.
Café con actitud, vibra de Tokio y alma de Mérida resume la esencia de un concepto que ahora prepara su llegada a Mercado 60, donde llevará a otro punto de la ciudad su particular manera de pedir, tomar y disfrutar el café.

Así funciona el espresso bar de Shotto F*cking Latte
La dinámica es sencilla: acercarse a la ventanilla, elegir una bebida, hacer el pedido y recogerlo unos minutos después. El café puede tomarse en el lugar o llevarse para continuar con el día, ya que aquí no hay meseros, servicio a la mesa, desayunos ni brunch.
Detrás de la propuesta está Felipe del Valle, fundador de Shotto F*cking Latte, quien buscó trasladar a Mérida un formato inspirado en los pequeños espresso bars de Tokio, donde una barra, espacios compactos y pocas mesas forman parte de la experiencia.
El concepto está pensado para quienes quieren detenerse por un buen café sin convertir la visita en todo un plan: llegar, pedir algo que se antoje y continuar el camino con la bebida en la mano.
El café va primero
La filosofía de Shotto parte de una idea sencilla: el café va primero. A partir del espresso nacen combinaciones que se alejan de lo convencional, entre ellas Tiramisú Latte, Biscoff Latte, Banana PB Mocha, Ginger Espresso y espresso con naranja, además de bebidas preparadas con Calpis.

Aunque algunos nombres podrían sugerir bebidas muy dulces, el concepto evita los siropes y el azúcar añadida, apostando por combinar ingredientes y sabores sin quitar protagonismo al café.
De Montes de Amé al Centro de Mérida
Después de abrir su primera ubicación en Montes de Amé y llevar el concepto a un segundo punto frente al Parque de la Alemán, Shotto F*cking Latte prepara ahora su llegada a Mercado 60, en el Centro de Mérida.

Detrás de Shotto se encuentra Hidden Kitchen, grupo gastronómico del que también forma parte Kōfuku y que ha desarrollado distintos conceptos dentro y fuera de Yucatán.
La apertura en Mercado 60 será el siguiente paso para este espresso bar que busca conservar la esencia con la que nació: café con actitud, vibra de Tokio y alma de Mérida.



