Mérida, Yucatán; 17 de septiembre de 2019.- Aunque cada vez existen más movimientos feministas que protestan en contra de la depilación como imposición social, este proceso se ha convertido para ciertos grupos en casi un ritual de primera necesidad.

La industria de la estética y específicamente el sector dedicado a la depilación ha evolucionado a lo largo de los años, pues ha tenido que adaptarse a las nuevas necesidades y exigencias de su publicos.

Actualmente encontramos diferentes productos y servicios que prometen eliminar el vello de raíz por largos periodos o incluso, para siempre. Desde cera fría a caliente, para rostro o para cuerpo, cremas depilatorias fabricadas con sistema indoloro y tratamientos láser de diodo o fotodepilación. En el mercado disponemos de una serie de opciones para lograr un depilado perfecto, pero ¿qué ocurre cuando una empresa se niega ofrecernos este servicio o producto?

Una mujer transgénero decidió llegar hasta un tribunal de derechos humanos para denunciar a varios centros de estética que se negaron a realizarle un ‘depilado brasileño’ cuando supieron que tenía genitales masculinos. El hecho ocurrió en Canadá.

Desde que el caso pasó al tribunal de derechos humanos de la Columbia Británica (al oeste de Canadá), la demandante Jessica Yaniv y varios esteticistas han sido citados en numerosas oportunidades para dar sus alegatos. Yaniv ha denunciado que fue víctima de actos discriminatorios en estos establecimientos que se negaron a darle una cita para depilarle el vello público cuando se enteraron que tenía genitales masculinos.

A mediados de 2018, Yaniv presentó quejas contra 13 proveedores, tanto salones de belleza como trabajadoras independientes, aunque desde que inició el proceso decidió retirar seis demandas. Los siete restantes forman parte de un mismo proceso. El 30 de mayo la mediadora del tribunal autorizó el inicio de las audiencias.

Aunque en un principio la mediadora decidió mantener el nombre de la denunciante en reserva, decidió levantar el secreto debido a que Yaniv empleó sus redes sociales para cuestionar a los denunciados. La mujer transgénero es bastante popular por su papel como activista.

De acuerdo con la información, Yaniv contactó a inicio de 2018 con salones y personas que ofrecen dicho servicio. Así pues, decidió buscarlos a través de Facebook y preguntarles por el denominado ‘depilado brasileño’, un tipo de tratamiento que consiste en eliminar el vello púbico. La demandante alega que se negaron a darle una cita cuando se enteraron de que era transgénero. Ahora, Yaniv solicita una compensación económica de 25.000 dólares canadienses (unos 370.700 pesos mexicanos) de un centro de belleza y 7.000 (111.200 pesos) a una trabajadora autónoma.

No conforme con ello, Yaniv exige que el tribunal establezca que la negativa de brindar el trabajo de depilación constituya una acción discriminatoria. Algunas personas acusadas sostienen que no cuentan con experiencia para depilar zonas íntimas masculinas o que no se sienten cómodas en hacerlo. Abogados han señalado que no es un derecho obligar a una mujer a depilar órganos genitales masculinos.