Oaxaca; 21 de febrero de 2022 (El Universal / El Imparcial).- Un tren de carga se descarriló el pasado 19 de febrero luego de que los durmientes del tramo Palomares Nuevo Progreso colapsaran en el Istmo de Tehuantepec.

Los hechos ocurrieron en la zona norte del Istmo de Tehuantepec, donde al menos tres vagones cargados de materiales se descarrilaron, cerca de la escuela Emiliano Zapata, Matías Romero.

A pesar de que tres vagones del tren se descarrilaron, no se reportaron heridos o muertes tras el accidente provocado por el colapso de los durmientes de la zona.

Hasta el momento, Ferrocarriles del Istmo de Tehuantepec (FIT), instancia encargada del funcionamiento y administración de las vías, no ha emitido el informe oficial sobre las causas del descarrilamiento.

En el accidente, uno de los vagones resultó destruido de la suspensión de las ruedas, lo que habría provocado un daño mayo en los durmientes y los rieles que terminaron doblados a lo largo de 2 kilómetros de vía.

De acuerdo con El Imparcial del Istmo, dos horas antes del accidente, dos trenes de carga circularon por la zona sin ningún percance.

Por lo que se presume que los rieles no resistieron tanto peso, lo que provocó el descarrilamiento del tren del Istmo de Tehuantepec.

Zona del accidente no habría recibido mantenimiento

La zona del accidente en el Istmo de Tehuantepec no habría recibido el mantenimiento debido a que campesinos ahuyentaron a los trabajadores.

A pesar de que en la zona llevaba un avance de rehabilitación menor, la zona que pertenece al tramo 2, que va de Mogoñe a Estación Ubero y abarca 49 kilómetros, no ha sido rehabilitada.

Esta forma parte del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CITT) cuya rehabilitación está al mando de las constructoras La península Compañía constrictora S.A. de C.V., asociada con Caltia Concesiones S.A. de C.V. y Ferropartes Industriales del Norte S.A de C.V.

Sin embargo, el mantenimiento de esta zona se ha dificultado debido a su ubicación, así como por el descontento de los campesinos de los ejidos de Donají y Palomares quienes han expulsado en diversas ocasiones a los trabajadores.

Desde junio del 2020 los campesinos de esta zona del Istmo de Tehuantepec acordaron no permitir el ingreso de los trabajadores encargados de modernizar las vías férreas.