Oxkutzcab, Yucatán; 30 de mayo de 2020 (ACOM).- A pesar de los estragos de la vida y la salud, Sara Alicia Castro Monte apoya a su comunidad de Oxkutzcab con mucho corazón y amor.

A sus 51 años es una mujer que porta el huipil con orgullo y que inició su labor altruista en el grupo de catecismo de su localidad, donde por fe y devoción comenzó a trabajar en favor de quienes más lo necesitan, encomendando sus acciones a la Virgen de Guadalupe.

Desde hace 22 años que inició como catequista, doña Sara ha ayudado a niños, jóvenes y adultos, en especial a los peregrinos y antorchistas en el mes de diciembre, a quienes brinda comida y alojamiento.

Y es que pese a dejar el grupo parroquial, las ganas de ayudar no paran. Por ejemplo, el pasado 4 de marzo organizó un convivio con niños previo a la contingencia por COVID-19.

Sin embargo, la pandemia tampoco ha impedido apoyar con despensas y comida a grupos vulnerables. Explica que todo fue adquirido con recursos propios y de su “equipo”, como llama a sus cuñadas, madre, esposo, hijas y hermana menor.

Apenas ayer, Sara Alicia repartió raciones de comida con refresco a 80 tricitaxistas, sector que ha sufrido los estragos de la crisis sanitaria y económica que se vive en la entidad.

Un ejemplo de amor al prójimo, su historia es de esfuerzo y perseverancia, pero sobre todo de servicio hacia los demás.