Por: SERGIO GROSJEAN

Mérida, Yucatán; 25 de mayo de 2020.- Todo parece indicar que el gobernador de Yucatán y el alcalde de Mérida han ido de la mano en la lucha contra el coronavirus, ya que entre otras reveladoras medidas, han implementado estrategias posiblemente extraídas de una saga de ciencia ficción: las cintas y conos anti coronavirus.

Mientras el primero bloquea con cintas diversas vías que conducen a las principales avenidas de la capital, el segundo cierra con conos calles en el centro histórico.

Muchas personas nos preguntamos si bloquear arterias con estos implementos se contribuye a combatir el coronavirus; como que si este terrorífico ente gozara de una inteligencia celestial, y al percatarse del bloqueo, determinaría no contagiar en ese sitio y se trasladaría a la siguiente esquina, y así, agazaparse para luego atacar sin piedad a las ingenuas víctimas que hayan elegido esa opción.

Eso me parece más verosímil que el argumento planteado en el que se sostiene que esta medida inhibe y evita que los ciudadanos salgan de sus casas. Creo que lo único que se está consiguiendo con esta medida es que la gente consuma más combustible, se enmarañe la vialidad y que los conductores se calienten la cabeza, ya que de pilón, las cintas las colocaron sin un solo aviso un cuadra antes, entonces, cuando llegas al final de la calle para enlazar con paseo de Montejo – por citar un ejemplo- chocas con ella y te ves en la forzosa necesidad de retroceder una cuadra para salir esa “chop calle” o callejón anti coronavirus.

Sabemos que lo hacen con la mejor intención del mundo y lo agradecemos porque vivimos una época única y muchas veces hay que experimentar e innovar, pero si se concluye que no funciona no es pecado haberlo intentado, todo lo contrario, lo aplaudimos, pero hay que dar marcha atrás e implementar otras medidas a la brevedad. Ojo, la soberbia no es buena consejera y menos en estos momentos.

Por otro lado, Dios quiera que me equivoque pero creo que la oportunidad de oro se perdió, ya que fueron 60 días mal aprovechados, pues mientras unos cerramos nuestros negocios y mandamos a nuestros empleados a casa con goce de sueldo, acatando las disposiciones de las autoridades, otros, como una oficina ubicada en la calle 14 con y av. José Díaz Bolio de la colonia México continúan laborando como si nada sucediera y con ello echando por la borda el esfuerzo de los que si nos aplicamos y eso no es justo.

Así como es digno de reconocer que el gobierno de Yucatán hizo muy bien al cerrar todas las escuelas en tiempo y forma y muchos felicitamos por ello, creo que por otro lado las autoridades de los 3 órdenes de gobierno se pusieron lacios al no obligar a estas irresponsables empresas a cerrar, ya que hablamos de oficinas privadas en las que laboran decenas de empleados en un lugar confinado y sin medidas de protección.

Creo que esta situación, y la lenta acción en vigilar y supervisar transportistas de diversa índole que cumplieran con normas de sanidad afectó mucho; el no hacer pruebas rápidas y no preparar a la población desde 2 meses antes que este huracán nos embistiera es el resultado de lo que estamos viviendo en el presente, ya que Yucatán se encuentra entre los estados con más contagios a nivel nacional.

Lo grave es que estamos en el pico más alto y la gente ya está fatigada e inmersa en una olla de presión que en cualquier momento puede reventar.

Creo que otro resbalón ha sido la “ley seca”, no solo porque a causa de esta han fallecido decenas de personas por consumir bebidas adulteradas y productos que contiene alcohol no aptos para ingerir, sino que también se ha sometido a más estrés a la población en este confinamiento, y de paso afectado la economía familiar ya que la gente continúa adquiriendo bebidas espirituosas de manera clandestina a precios elevadísimos.

Finalmente, el día 1 de junio supuestamente concluye la ley seca, solo que la forma la compra/venta será en la modalidad con servicio a domicilio. Ya veremos qué sucede con este nuevo experimento ya que no creo que exista forma que se den abasto los repartidores, y no le veo sentido, ya que pienso que puede ser considerada como una opción más, pero si la gente tiene que salir al supermercado a comprar sus víveres no afecta en algo que puedan adquirir bebidas alcohólicas en ese viaje.

Mientras más negocios de ese ramo estén abiertos con todas las normas de higiene menos probabilidades de contagio habrá, porque se saturarán menos los comercios y se reactivará la economía. Además sería un duro golpe para los restauranteros que ya traen un ritmo si solo se aplica esta forma de venta, siendo que además encarecerá el producto.

Para el caso, creo que las autoridades pueden impartir un curso exprés a los propietarios de los expendios de cómo ofertar y vender sus productos sin poner en riesgo la salud, y el que no lo cumpla con la disposición simplemente se le clausura.

Creo que ante una situación como esta y el desconocimiento de determinados procesos, las autoridades deben analizar muy bien las medidas y asesorarse con expertos en diversas especialidades quienes tienen el conocimiento y la opción de analizar casos de México y el mundo para tomar la mejor decisión.

En las ciencias sociales dos 2+2 no es 4, así que nunca estaremos exentos de cometer errores pero se minimizan y aprenderemos. Mi correo es sergiogrosjean@yahoo.com.mx