Mérida, Yucatán; 14 de septiembre de 2021 (ACOM).- La falta de supervisión y vigilancia por parte de dependencias federales que permiten que hoteles desmonten manglares ha ocasionado daños importantes a los ecosistemas costeros del estado, afirmó el investigador Jorge Herrera Silveira, responsable de la Unidad de Ciencias del Mar del Cinvestav-Mérida.

Herrera Silveira explicó que el aumento del nivel del mar está ocasionando una mayor presión a los ecosistemas del litoral yucateco, lo que se complica con el crecimiento de desarrollos turísticos, deforestación, impacto a las playas y un aumento de población en zonas de alto riesgo como son ciénagas y humedales invadidas por asentamientos irregulares.

«Basta ver los mínimos recursos asignados a las instituciones de protección y vigilancia al ambiente para comprender que están desmantelando a esas dependencias, que apenas pueden trabajar», dijo.

«Esto ocasiona que se realicen obras y construcciones que están dañando estos ambientes que son altamente frágiles», continuó.

El especialista habló ante un foro denominado “Impacto del cambio climático en mangles, mitigación de los ecosistemas y calentamiento global”, en el cual insistió en la necesidad de una mayor conciencia y corresponsabilidad social ante el impacto que el ser humano ocasiona en estos ecosistemas y áreas naturales.

Destacó que la sociedad debe ser mucho más empática con estos problemas que ponen en riesgo la seguridad de miles de personas, pero también el daño ante un sistema ecológico que protege a la naturaleza ante embates de fenómenos climatológicos.

Recalcó que la península de Yucatán está resintiendo los efectos del calentamiento global con los aumentos de los mares, que presionan a estos ecosistemas que son altamente frágiles, que no se pueden mudar por las construcciones y edificaciones de asentamientos irregulares.

«El problema no solo se aprecia en las zonas costeras, sino también en las ciudades y centros poblaciones que se construyen sin una planeación, como sucede en las favelas de los poblados del centro del país, donde la crecida de un río ocasiona inundaciones», dijo.

Insistió en que la alta vulnerabilidad de estos espacios compromete la calidad de vida no solo del ser humano, sino también de cientos de especies de flora y fauna que dependen de estos frágiles espacios.