Mérida, Yucatán; 6 de julio de 2017 (ACOM).- La aparición de una antigua riel de vía férrea género expectación en redes sociales, debido al origen de esta estructura que alguna vez funcionó en la urbe, en el barrio de la Mejorada.
El hallazgo lo habrían efectuado trabajadores que realizan trabajos de excavación en la zona, quienes notificaron al INAH, y este a su vez, habría asegurado el sitio, aunque las vías ya fueron vueltas a enterrar.
Ayer, en una fotografía captada por el ingeniero, René Flóres Ayora, se aprecia lo que alguna vez fue una vía de ferrocarril hallada sobre la calle 59 por 48 del centro de Mérida, a unos pasos del Centro Cultural del Niño Yucateco (Cecuny), la cual generó varios comentarios sobre el hecho, puesto que varias personas opinaron sobre la función de dicha vía.
Sin embargo, el investigador, Manuel Zavala, desde su página Mérida de Zavala, explicó que dichas rieles corresponden a vía de escape del ferrocarril que iba de Mérida a Valladolid con ramal a Progreso.
«Esta vía, fue solicitada el seis de febrero de 1900 por José Dolores Rivero Figueroa, superintendente del Ferrocarril Mérida a Valladolid con ramal a Progreso, en representación de la empresa ferroviaria, al Ayuntamiento de Mérida, iniciando desde el cruzamiento de la calle 48 y 61, hasta el lugar en que se cruzan las calles 48 y 59», apuntó.
«Y es el 12 de febrero del mismo año, en que el Ayuntamiento de Mérida, a través de su secretario, Wilfrido Burgos, da respuesta, autorizando la solicitud de la empresa del Ferrocarril Mérida a Valladolid», apuntó.
Este no sería el único hallazgo que se realiza en Mérida, pues hace unas semanas, trabajadores que laboran en la mejora de calles en Mérida hallaron una estructura prehispánica sobre la calle 60, hacia el sur, lo cual también requirió la intervención de especialistas del INAH.
Entierran historia de Mérida
Por instrucciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia la empresa contratista que trabaja para la Comisión Federal de Electricidad en el Centro Histórico cubrió los hallazgos realizados el martes con vías de ferrocarril y durmientes, que datan de los años 40 del siglo pasado.
Esta mañana la calle 48 entre 59 fue cubierta con tierra y para dar paso y seguimiento a las obras que la dependencia federal realiza en la central de energía ubicada en ese punto de la ciudad.
Las vías de ferrocarril y durmientes enterrados pertenecen a la conexión férrea que se instaló entre 1945 y 1947 según establece un reporte documental de la hemeroteca del estado. El ramal ferroviario se instaló para surtir de combustoleo a la planta de energía que funcionaba en la casa que se ubica en la calle 61 con 48 y donde hoy son oficinas administrativas de la paraestatal.
Según establece una placa que se encuentra en la propia calle 48, fue el gobernador Víctor Mena Palomo, quien puso en funcionamiento la ampliación de la red de energía eléctrica de la ciudad en 1957.
Según establece la Biblioteca Yucatanense, la primera planta de energía eléctrica que se instaló en Mérida, inició su funcionamiento en 1906, a través de la empresa Seis y un grupo de empresarios yucatecos que contrataron a un mecánico alemán para realizar el proceso de instalación eléctrica del primer cuadro de la ciudad.
Cuando en 1937 se crea la Comisión Federal de Electricidad (CFE), cuyo objeto organizar y dirigir un sistema nacional de generación, en Yucatán se publica una ley estatal para entregar dicho servicio a la CFE, por lo que la planta pasa al gobierno federal, -Ley promulgada en la Ciudad de Mérida, Yucatán el 14 de agosto de 1937 y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 24 de agosto de 1937 -.
Durante los años 40, 50 y 60 Mérida creció de manera significativa, lo que obligó al desarrollo de nuevas plantas de energía eléctrica, lo que marcó la construcción de la planta Nachi Cocom, en la zona del nor oriente de la ciudad y que dio paso al desarrollo de reducción de la planta del centro.
En la actualidad, hay una planta de energía en el mismo sitio donde se edificó y funcionó la primera fluido de energía en Mérida, con la desaparición de Ferrocarriles del Sureste en los años 80, fue imposible el surtido de combustoleo por esa vía en esa zona y la modernidad obligó a la desaparición de las calles de adoquines que se habían construido en la primera década del siglo pasado.
Los cambios y la transformación y las decisiones gubernamentales obligaron a la construcción de calles con otros materiales e infraestructura y con ello a la desaparición, sin levantar la vía férrea, se cubrió y olvidó, lo que también enterró una buena parte de la historia de esta ciudad.