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Atletismo lo salvó de la depresión por quedar paralítico

Mérida, Yucatán; 21 de octubre de 2017 (Darwin Ail/ACOM).- Debido a un accidente automovilístico, José Xool Caballero sufrió lesiones en la columna que le impidieron volver a caminar cuando tenía 26 años.

“El 26 de diciembre de 1986 es la fecha de aquella desgracia que me dejó paralitico para siempre», recuerda José, quien luego de varios años de depresión, el deporte lo ayudó a rehabilitarse y hasta conseguir trabajo de oficinista en el Instituto del Deporte del Estado de Yucatán.

Recordó que apenas llevaba tres meses de haber entrado a trabajar como mecánico automotriz de una empresa dedicada a la fábrica de mármol y canteras.

Tenían un punto de partida para ser trasladados a las instalaciones de la empresa ubicada en la carretera Progreso.

Recuera que ese día se subieron 14 personas en la camioneta de redilas, había un poco de neblina y cuando llegaron al kilómetro 9 para dar vuelta a un retorno un camión golpeó en la parte de atrás a la camioneta, por lo que salieron disparados.

Él quedó el monte, boca arriba con el cuerpo lleno de espinos e inconsciente por el golpe.
«No sabía cuánto tiempo había pasado cuando desperté, pedí a gritos ayuda. Unos compañeros me ayudaron a salir, quienes luego lo sentaron», explicó.

Luego escuchó a las ambulancias por lo que dedujo que pronto sería atendido. Días después reaccionó en el hospital y lo primero que le preguntó a su mamá fue por sus compañeros, allá se enteró que uno murió. Al igual que él, otro compañero sufrió lesiones graves en la columna.

Tras ser operado, el doctor le dijo que le daba pocas esperanzas de volver a caminar ya que no debió ser movido por sus compañeros, además que su operación fue tardía.

«Tardé mes y medio en el hospital hasta que fui dado de alta. Pensé que con terapias podía volver a caminar, pero fue inútil, así que me resigné», señala.

Reconoció que se deprimió, pasó tres años prácticamente encerrado, sin querer salir de su casa y lo peor es que debido a que había trabajado poco tiempo en la empresa no lo querían pensionar.

«El juicio tardó 4 años y gracias a un buen abogado ganamos el caso», dijo.
En parte esto lo motivó por lo que decidió le dio un viraje a su vida, y junto con sus papás y ocho hermanos se dedicó a la elaboración de piñatas.

«Nos fue bien, en las navidades hacíamos nuestro agosto, vendimos hasta 500 piezas y con ese dinero se costearon los estudios de mis hermanos», dijo.

Sin embargo, sus hermanos comenzaron a conseguir trabajo, se quedó sólo con el negocio y lo dejó.
De repente, lo invitaron a hacer deporte en silla de ruedas y fue así que comenzó a practicar atletismo, primero en carrera de pista, luego en lanzamiento de bala y jabalina y finalmente en levantamiento de pesas, donde llegó a subcampeón nacional.
Ya conformado el equipo, se integró María Eugenia Alfaro Baas, la mujer que conquistó su corazón.

«En el año 1996 me casé con ella, ella también se tenía trabajo en el Instituto del Deporte», dijo.

Su matrimonio duró 15 años, ya que su esposa falleció por una infección en los riñones.

«El día más feliz de mi vida fue el día de mi boda, solo programamos un brindis con pocos invitados y de pronto llegó tanta gente con comida y bebidas que se convirtió en una enorme fiesta», señaló.

La muerte de Mary fue el día más triste de su vida. Se sintió mal el 24 de febrero de 2011, la llevó al hospital en su moto adaptada donde ingresó casi desahuciada, cuatro días después falleció.

Actualmente Xool Caballero piensa en su jubilación y lejos de descansar ya piensa en su próximo negocio, aún no decide si será una tienda o papelería con fotocopiadoras, lo que sí sabe es que seguirá activo y útil en la sociedad.