
Mérida, Yucatán; 23 de septiembre de 2017 (Darwin Ail/ACOM).- Existe un refrán que dice es hay quienes tienen algo de músico, poeta y loco, pero Carlos López Maldonado lo cambió a músico, torero e ingeniero.
No ha faltado quien le diga que “el que mucho abarca poco aprieta”, pero para Carlos es difícil dejar de tocar la batería. Además, motivado por sus hermanas que tienen doctorados, en enero de este año concluyó su carrera de Ingeniería en Computación.
“El oficio de torero es muy arriesgado, en un parpadeo puedes salir herido o morir y podrías no regresar y ¿qué sucede si no tienes una carrera? En mi caso mi hermana Lupita López es torera y nutrióloga, y mis otras dos hermanas tienen doctorados. Pensé, soy varón y seré la cabeza de un hogar y no tengo una carrera, por ello decidí estudiar la ingeniería”, indicó.
López Maldonado, junto con otros dos compañeros está iniciando un negocio en software y además toca en bares, restaurantes y fiestas. Está empezando a tocar la guitarra y el piano. Domina varios géneros, ya que no está casado con uno, es un todoterreno.
En el ruedo, por su seguridad frente al toro, hay quienes le dicen que se debe dedicar solo a eso. “Pero tengo sangre fría y el oído sensible”, bromea.
Lo que sucede, explica, es que es muy activo. Carlos asegura que no ve televisión y que ni siquiera tiene cuenta de Facebook. «Si tengo un rato libre, me pongo a tocar”.
Su afición a la música le permitió costear sus estudios porque se alejó de todos. “Una carrera es muy exigente. Hasta para vacaciones me dejaban tarea, de hecho sólo iba a la México cuando toreaba Lupita o cuando estaba cerca de Mérida, dejé de ir a las corridas”, dijo.
Indicó el no tener una cuenta de Facebook le permitió concentrarse. “Sé que en mi caso me serviría para promocionarme, pero es muy adictivo. Un compañero por eso lo sacaron de la carrera ya que solo se la pasaba en Facebook. No hacía su tarea. Estudió 9 años en la carrera y hay un máximo de 10, a los maestros ya los tenía hartos”, dijo.
Carlos, al igual que su hermana Lupita (una de las poquísimas toreras de Yucatán), heredó el gusto por los toros desde pequeño, a raíz de que su padre se dedicaba a ello antes de convertirse en empresario.

Relata que desde que estudiaba la secundaria en Tahmek, su papá comenzó a entrenarlo. A los 18 se convirtió en novillero y en marzo de 2015 tomó la alternativa en Bolonchén, Campeche.
Su madrina fue su hermana y como testigo tuvo nada más y nada menos que al afamado rejoneador español Pablo Hermoso de Mendoza.
López Maldonado indica que hasta el momento no ha recibido cornadas, solo «revolcadas».
“Soy muy disciplinado, además por mi oficio de música que es nocturno, me cuido mucho”, señaló al tiempo que aseguró que el ambiente de la escena no lo ha absorbido.
Concluyó la charla diciendo que espera torear unos cinco o diez años más.


