miércoles, octubre 7, 2026

Con sonora ovación, Luis Miguel se despide de Mérida

Mérida, Yucatán, 27 de octubre de 2018 (ACOM).- Todo estaba listo: los fans, el escenario, los músicos, pero eran las 9:47 de la noche y El Sol no aparecía, pero en un segundo la espera terminó.

Las luces del Coliseo Yucatán se apagaron y las del imponente escenario se iluminaron para que por segundo día consecutivo Luis Miguel cautivara a propios y extraños.

Salió dispuesto a todo, a disfrutar del show número 85 del tour «México por siempre» y a satisfacer al público yucateco que, le arrebató el micrófono, para cantar con él.

«Si te vas», «Tú solo tú», «Amor, amor, amor», «Devuélveme el amor», «No se tú», «Por debajo de la mesa» eran el inicio de una noche en la que el cantante mexicano no escatimó entrega en el es escenario.

Vino el «Up tempo» y con él canciones como «Un hombre busca a una mujer», «Cuestión de piel» y «Oro de ley» con las cuales mujeres y hombres bailaron desde sus asientos.

Los primeros acordes de la canción escrita por Juan Carlos Calderón se escucharon y la gente la hizo suya y cantó: «precisamente ahora que ya te has ido». Luis Miguel les cedió la música para luego interpretarla con cerca de 7 mil personas que al unísono decían «miénteme cómo siempre, por favor miénteme». El Coliseo fue mudo testigo de impecable interpretación de «Culpable o no».

Luego vinieron más canciones «Te necesito» de Juan Luis Guerra, «Amante del amor», Más allá de todo», «Fría como el viento», «Tengo todo excepto a ti», «Entrégate» y «Hasta que me olvides».

Cuando llegaron los temas «No me puedes dejar así», «Palabra de honor» y «La incondicional» la comunión entre Micky y su público era total. Desde la primera fila un sostén salió volando directo a sus manos. Su cara de sorpresa en la pantalla magnificó el momento y las risas.

Uno de los mejores instantes de la noche fue cuando interpretó «Tu y yo» en la que su saxofonista Greg Vail, un jazzista californiano, mostró su talento y junto con el cantante alcanzaron notas agudas que cautivaron a los presentes.

Luis Miguel merecía un respiro y el maestro Ismael Alderete entró al quite para tocar «La barca» que ante la ausencia del intérprete, que hacía un cambio de vestuario, cantaron los presentes.

En forma magistral, El Sol hizo lucir su voz con tres boleros clásicos «La barca», «La mentira» y «Contigo en la distancia». Fue sublime. El Coliseo se le entregó nuevamente con una sonora ovación acompañada del «Micky, Micky, Micky» de sus fans. Visiblemente emocionado, agradeció.

Después, todo se llenó de colores para «La fiesta del mariachi», «Llamarada», «El Balajú”, «La bikina» y «Sabes una cosa» que cantó con el mariachi Vargas de Tecalitlán. Eso ya era una fiesta, más aún cuando en la pantalla multimedia apareció la imagen del Castillo de Chichén Itzá lo que fue recibido con aplausos.

No podía faltar «Suave» que puso de pie a hombres y mujeres. Se presentía el final y nadie quería que termine la noche. En batería vinieron otros éxitos «Decídete», «Muchachos de hoy», «Ahora te puedes marchar», «La chica del bikini azul», «Isabel» y «Cuando calienta el Sol».

Y en efecto, El Sol iluminó por segunda noche consecutiva el Coliseo Yucatán que vivió más de dos horas de música y emociones con un cantante que como el Ave Fénix ha vuelto a disfrutar lo que más le gusta: cantar.

«Muchas gracias Mérida, hasta la próxima, volveré», expresó llevándose la mano al pecho.

Agradecido, mientras sus músicos tocaban el cierre del concierto, tiró desde el escenario cerca de un centenar de rosas blancas a sus fans hasta que desapareció en medio de papeles de color y una lluvia de luces.

Los presentes coreaban «otra, otra, otra», pero ya no regresó. Era justo, se entregó de principio a fin. A lo lejos una voz masculina le gritaba «Gracias pichita, eres un chingón».