Presentan «No habrá Dios cuando despertemos»

Gijón, 9 Jul (Notimex).- Plantear la necesidad de trascendencia del ser humano, de esa espiritualidad que caracteriza a hombres y mujeres y de la necesidad de creer en que hay siempre algo más allá de lo visible, el español afincado en México, Ricardo Vigueras presentó aquí su novela «No habrá Dios cuando despertemos».

El escritor, originario de Murcia pero afincado en Ciudad Juárez, Chihuahua, desde hace más de 20 años, propone con esta novela la historia de dos víctimas inocentes, Victorio y Amanda, muertos, aunque aparentemente no se han percatado.

Victorio fue asesinado la víspera de su boda en el comienzo de la Guerra Civil y ella, desapareció en el centro de Ciudad Juárez a finales de los años noventa, aunque ambos se encuentran en un lugar fantasmal que todos llaman el Aeropuerto.

Para el autor, es una propuesta fantástica sobre el origen y el fin de la vida, y una historia de amor. «Si tuviera una tesis, sería aquella de que incluso en el infierno es posible el amor, el amor es lo único que nos salva, que nos redime como seres humanos», dijo.

Anotó que ese aeropuerto es una recreación macabra con gran sarcasmo de los dos lugares que conoce bien, México y España.

«Los personajes buscan un avión, son ganadores de un vuelo que sale solo una vez al día y su misión es enfrentarse a los viejos demonios ahora reciclados en funcionarios que intentan impedir que vuelen, pero acaban enamorándose en el camino», explicó.

«Quise plantear que aún en el infierno es posible el amor, el amor es lo único que nos puede redimir, lo que nos propulsa», concluyó.

La pasada primavera, «No habrá Dios cuando despertemos», logró el VIII Premio Tristana de Novela Fantástica-Ayuntamiento de Santander, al destacar el jurado la calidad de Vigueras para crear la atmósfera de pesadilla en el aeropuerto, así como la originalidad en la resolución de la trama.

En la novela se plantea una historia con un claro protagonismo de elementos fantásticos, para acabar ofreciendo a los lectores la mirada personal del autor sobre diversos aspectos de la realidad y de la condición humana.

Vigueras crea una sugerente narración en un espacio entre lo real y lo ficticio, llamado el Aeropuerto, regido por el azar, el riesgo y los caprichos de una burocracia con tintes diabólicos.

El escritor compartió que la idea de esta novela comenzó hace unos cuantos veranos, cuando junto con su esposa, mexicana, perdió una conexión al regresar de España a México y tuvieron que estar 48 horas entre terminales aeroportuarias.

«Eso de estar esperando es lo que me horroriza y asquea de los aeropuertos, el simulacro de vida encerrada, una especie de simulacro del exterior», sostuvo.

«Yo estaba desesperado y después de pelearme a gritos con las personas que tenían que darme el billete, le dije a mi esposa que si el infierno existe, tiene que ser un aeropuerto y los seres que están aquí están vagando», agregó.

Los personajes de la novela se enfrentan a las humillaciones de un gran demonio, «que es una sátira de las personas arrogantes que nos han jodido en la vida, el maestro frustrado que va a perjudicarte, el que no liga y fastidia a las mujeres, personas que se creen superiores a otros».