Mérida, Yucatán; 7 de septiembre de 2017 (ACOM/Darwin Ail).- El tatuador Sergio Palma Martín aún recuerda cuando su mamá le tiró sus agujas y pinturas cuando comenzó con esta labor y con el paso de los años no sólo aceptó que se dedique a este oficio sino que le tatuó las cejas.
“Ella no estaba de acuerdo que me dedicara a esto porque al igual que muchas personas relacionan al pandillerismo y a las drogas, pero yo ni pertenecía a una pandilla en Dzilam de González; me reúno con amigos pero no somos una banda sino solo amistades”, detalló.
Por la presión de su mamá estudió Zootecnia y Veterinaria en el Instituto Tecnológico Agropecuario (ITA) de Conkal, pero sólo estudió un año porque lo que lo apasionaba era hacer tatuajes.
Su estudio de tatuaje “Checo Palma Tatoo” está ubicado enfrente de la plaza principal de este municipio y recordó que empezó de adolecente como la mayoría empieza, “dibujo desde que me acuerdo desde la primaria, me la pasaba horas con papel y lápiz en la mano. Fue así que comencé a tatuar nombres”.
“Cuando estudiaba la secundaria y tenía un grupo de amigos con los que me reunía en un taller de bicicletas, allá nos juntábamos para echar relajo y pasar el rato”, dijo el tatuador de 37 años de edad.
En ese entonces no había máquinas tatuadoras, además de que no tendría para comprarlas, fue así que inventó un maquinita construida con un motorcito de grabadora a la que le agregaron una aguja. “Tratamos de usarla lo más limpio posible, ya con equipo listo por primera vez, fue una letra en la mano propia y luego siguieron sus amigos y hermanos”.
“Como los tatuajes estaban bien hechos me solicitaron más, eso sí, no dejaba de dibujar era una forma de seguir aprendiendo para mejorar las técnicas de este trabajo y con el tiempo uno mismo se va perfeccionando”, indicó.
Debido a que se casó y necesitaba más dinero se trasladó a Mérida y para su fortuna en el primer lugar donde tocó lo aceptaron. “Para ser recibido mostré mis dibujos porque ni fotos tenía de los trabajos que había hecho”, se rió.
El comienzo fue duro en Mérida. Ser contratado no fue todo, la gente no quiere que lo tatúe un desconocido, pero con el tiempo fue teniendo clientes quienes lo recomendaron.
Tras trabajar 13 años decidió independizarse. “Como ya tenía clientes y estos a su vez me recomendaban me animé. Actualmente en un día bueno hago hasta nueve tatuajes”.
Actualmente su máquina tatuadora ya no es rudimentaria. Tiene tres, ya que se consiguen en Estados Unidos. Éstas le costaron entre 6,500 a 8,500 pesos. Inició con letras y ha tatuado toda una espalda.
“He tatuado un tigre completo en toda la espalda o varias combinaciones como el que realicé de una serpiente emplumada, un guerrero maya y la pirámide de Chichén Itzá. Éste te lleva 4 sesiones de a 3 horas cada una”, dijo.
Indicó que cuando realiza los tatuajes pierde la noción del tiempo. “Para él realizar un tatuaje es un arte en cada caso me pierdo, me inspiro en mis hijos y en mi esposa, esto me gusta muchísimo, aquí estoy dejando marcas para siempre aunque hay mucha gente que lo ve como algo malo pero hoy en día es bien aceptado”, sostuvo.
“Para mantenerse actualizado he ido a expos y seminarios en diferentes partes del país, eso da renombre”, agregó.
Explicó que también los tatuajes han evolucionado. “La mayoría de la gente viene con una idea o diseño de lo que quiere, los tiempos cambian antes traían una revista o se les enseñaba un catálogo ahora solo es cuestión de bajar en internet y desde el celular me van enseñando lo que quieren y yo se los hago”.
Dijo que para muchos llevarse una marca en el cuerpo es solo moda pero para otros cada letra o diseño lleva un significado, en su caso lleva el nombre de sus hijos tatuados en los pies porque Carlos y Maya “lo mantienen de pie para seguir adelante. Cada una de esas letras es muy importante para mí además de que yo mismo me los hice”, dijo.
Entre los tatuajes que se tiene hecho figuran: un dragón, serpiente emplumada, la pirámide de Chichén Itzá, un guerrero jaguar, calaveras, un corazón con su papá y mamá, calavera, un águila y un bufón.

