
Mérida, Yucatán; 28 de agosto de 2018 (ACOM).- La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) monitorea y revisa las casas de empeño de la ciudad, ya que muchas personas acudan a estos establecimientos para salir del gasto que representa el regreso a clases.
El regreso a clases tiene un impacto económico importante para las familias, en algunos casos, erogaciones de 2 mil 600 pesos por estudiante de primaria y hasta 3 mil 700 o más por un joven de secundaria y bachillerato.
La Profeco informó que está al pendiente de los comercios donde se ofrecen préstamos y también empeños, a fin de apoyar con la información suficiente y oportuna a los usuarios de este tipo de comercios y buscar que reciban los mayores dividendos por sus prendas así como los tiempos para recuperarlos.
La institución reportó recientemente que el operativo del regreso a clases no se concreta solamente a papelerías, librerías y centros comerciales, sino también a empresas de calzado, de uniformes, tiendas de enseres y útiles como mochilas y bolsas ya que las familias compran una gran cantidad de productos y muchas veces no tienen los precios a la vista o la calidad que se ofrece y no se cumple.
Según se establece, unos 435 mil jóvenes y niños yucatecos ingresan nuevamente a clases con el inicio de curso y esto obliga a que las familias adquieran ropa, zapatos, útiles escolares, libros y una gran cantidad de materiales para sus hijos.
La Profeco invitó a la sociedad a seguir a través de redes sociales y los números telefónicos de sus oficinas preguntas y posibles dudas sobre los mecanismos y formas para presentar una queja o conocer sobre posibles dudas en las condicione para pagar o adquirir libros y útiles, así como la garantía que deben de ofrecer las empresas emisoras de estos productos.
Es importante que los padres de familia verifiquen y comparen precios entre los comercios y empresas que ofrecen los productos, así como que se cubran las ofertas prometidas en precio, calidad y servicio.
De esta manera, se obtendrán los productos que se pagaron y en su defecto, los consumidores reciban su recibo de compra para exigir un cambio o devolución del dinero por un producto defectuoso o de mala calidad.


