
Mérida, Yucatán; 26 de julio de 2017 (ACOM).-La temporada de arribo de tortugas requiere de un cuidado especial para los ejemplares que arriban a depositar sus huevos en las costas yucatecas, por lo que se reforzó el monitoreo del movimiento de los quelonios para preservar la especie, comentó la coordinadora de las labores de protección de la Seduma, Wendy Castro Aguilar.
Explicó que durante la época de verano es cuando se registra el mayor número de arribo de tortugas marinas a Yucatán para anidar.
La bióloga de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma) en Sisal señaló que para evitar afectaciones, se vigila el depósito de sus huevos, así como los nidos que éstos conforman.
Esta labor, detalló, se realiza en horas de la noche y la madrugada, de modo que se pueda tener cierto control de los arribos.
La investigadora externó que actualmente en la zona de Sisal se han asegurado unos 300 nidos de tortuga en donde el ejemplar coloca sus huevos, así como otros 79 resguardados en un corral del campamento tortuguero.
«El proceso de anidación de una tortuga puede tardar hasta una hora y media, tiempo en el que la hembra arriba a la playa, excava un nido y deposita sus huevos, para luego cubrirlos y regresar al mar», explicó.
Dijo que cada ejemplar puede depositar entre 90 y 100 huevos, aunque esto depende de la especie.
A la zona poniente arriba principalmente la especie de carey en peligro de extinción, mientras que hacia el oriente, se presentan ejemplares de tortuga blanca.
Es importante, dijo, que las personas eviten alumbrar a las tortugas durante el proceso de anidación, pues esto podría desorbitarla y afectar el proceso.
Al respecto, Carlos Berlín Montero, delegado en Yucatán de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), explicó que una de cada mil tortugas que eclosionan llegan a la vida adulta, por lo que urgió sobre la importancia de mantener vivas estas especies.
En la costa existe personal que atiende un total de ocho campamentos tortugueros que vigilan a los quelonios, los cuales también se encargan de que las crías retornen al mar para apoyar a su recuperación.
Recordó que el año pasado, se devolvieron al mar poco más de un millón 200 mil ejemplares, aunque dejó en claro que se requiere del apoyo de los ciudadanos para garantizar la supervivencia de las tortugas.


