Insisten en frenar a vendedoras chiapanecas de Mérida

Mérida, Yucatán; 26 de septiembre de 2018 (ACOM).- El presidente del Consejo Empresarial Turístico de Yucatán (Cetur), Jaime Solís Garza, solicitó por enésima ocasión a los tres niveles de gobierno detener el ambulantaje de las denominadas «chiapanecas», ya que estas acosan a los turistas, utilizan la vía pública para actividades de informalidad y detrás de ellas hay delitos federales como trata de personas y abuso de menores.

Solís Garza dijo que el reclamo del sector turístico ha sido insistente sobre este problema, pues reclaman atender a este grupo de mujeres, niños y adolescentes que son obligados a vender en las calles de la ciudad.

Expuso que han pasado ya casi diez años desde que el sector privado ha insistido con las autoridades de los tres niveles de gobierno para darle una solución a este problema que crece cada día más.

Dijo que la falta de respuesta ha obligado a que actualmente existan decenas de infantes que trabajan en las calles, obligados a mendigar o a venderle a los turistas, además de vivir hacinados en sitios insalubres y sin ninguna garantía de seguridad social.

El líder empresarial reiteró que las autoridades han sido omisas a los llamados del sector empresarial, por lo cual, con el cambio de autoridades, se ha solicitado este problema se solucione de una vez por todas.

«Es un problema incluso de seguridad porque la falta de garantías para la protección y vigilancia de la venta ambulante establece otro tipo de infracciones, que se presentan sobre la venta de productos pirata, de fabricación china», enfatizó.

Insistió en que urge apegarse al Estado de Derecho que requiere el ciudadano y a la protección de los derechos humanos de mujeres y menores que son obligados a trabajar en la vía pública.

Solís Garza aseveró que el crecimiento del sector hotelero y restaurantero ahora atrae más visitantes al estado, pero esto es aprovechado para desordenar las condiciones en las que se ofrecen productos y servicios.

«Necesitamos medidas para que tanto estas mujeres tengan sitios adecuados y espacios dignos para ofrecer sus mercancías, y que se exija no utilizar a menores de edad para este tipo de tareas», agregó.

«Es penoso, más allá de la imagen turística que resulta afectada, que chiquillos de escasos 10, 11 años, muchas veces más chicos vendas flores, chicles, bisutería y deambulen por la ciudad hasta altas horas de la noche, expuestos a muchos problemas y condiciones sin que nadie haga nada», sostuvo.