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Van Uytvanck: “Soy lesbiana, no estoy enferma”

Ciudad de México; 8 de julio de 2018 (El Paìs).- Se llama Alison Van Uytvanck, tiene el rostro inundado de pecas y la melena pelirroja.

Es tenista, la 47 del mundo, y está siendo una de las revelaciones en esta edición de Wimbledon.

Tiene 24 años, nació en Vilvoorde (Bélgica) y admira tanto a Roger Federer como a su compatriota Kim Clijsters, exnúmero uno y ganadora de dos grandes.

En la segunda ronda apartó a Garbiñe Muguruza del torneo y ayer, día internacional del Orgullo Gay, continuó con Anett Kontaveit para plantarse en los octavos.

Nunca había llegado tan lejos en un Grand Slam, de modo que cuando batió a la estonia quiso celebrarlo a lo grande.

Saludó al público de la Pista 3 y a continuación se dirigió a la grada para celebrarlo con su pareja, también tenista, Greet Minnem.

“No lo admití porque quiera ser un modelo, sino que lo hice porque así me siento bien”, expuso. “Soy realmente feliz con ella, formamos un buen equipo. Ella me comprende, entiende también la vida de una tenista, el juego. Hay una buena conexión, eso es todo”, expresó.

Van Uytvanck vive con su pareja, cuatro años más joven, y en Wimbledon está sorprendiendo por el aplomo que exhibe en la pista. Igualmente, fuera del rectángulo departe con la misma naturalidad.

“Soy lesbiana, no estoy enferma, esto no es una enfermedad. No creo que ahora me sienta más libre, sino que sencillamente decidimos que no fuera algo solo personal ni algo que debiéramos guardárnoslo para nosotras, porque soy feliz independientemente de que sea un hombre o una mujer. Siento que no debemos avergonzarnos por esto y por eso quiero ser libre”, manifestó la belga.

Hace tres meses, la jugadora concedió una entrevista al diario suizo Blick en la que contaba que hace unos años sufrió acoso por parte de otras integrantes del circuito durante su época júnior, con 15 años.

“Fui intimidada, sufrí bullying. Fue una época difícil. Si hay jugadoras jóvenes que son lesbianas no deberían tener miedo en salir y contarlo. No es ninguna enfermedad”, afirmó entonces, enviando a la vez un mensaje a las personas que se lo hicieron pasar mal durante esa etapa adolescente: “Para aquellos que me hicieron bullying antes, aquí estoy. Mis éxitos deportivos son mis respuestas hacia ellos. Ahora quizás entiendan mejor el dolor que me han infligido”.