El proyecto de ampliación del Puerto de Altura de Progreso, que contempla una inversión de 12 mil millones de pesos, “navega” sin brújula al no contar con un plan de desarrollo integral que contemple su zona de influencia, advirtió Omar Pacho y Sánchez, exfuncionario con más de 50 años de trayectoria en el servicio público, durante un conversatorio realizado en el Tecnológico de Mérida.
El ponente, ex director de la Administración Portuaria Integral (API) de Progreso y ex delegado de Puertos de Yucatán, alertó que todo parece hacerse «al vapor» y sin la necesaria socialización del proyecto.

Tras diez meses de pausa, el proyecto revivió en 2025 con una inversión que creció exponencialmente de lo considerado en 2021. La obra, que inició formalmente en enero pasado con trabajos de dragado bajo supervisión de la Secretaría de Marina, contempla la construcción de una plataforma de 80 hectáreas que incluirá un astillero y terminales especializadas para el manejo de granel mineral, gas licuado, petróleo y contenedores.
El canal de navegación se ampliará de 150 a 180 metros de ancho, con una profundidad de 13.3 metros, mediante un dragado de construcción de 7 millones de metros cúbicos.
Sin brújula
Durante el conversatorio moderado por el ingeniero Alfonso González, Pacho Sánchez expuso las principales debilidades del proyecto: la ausencia de un plan de desarrollo integral que incluya aspectos de inversión, financiamiento, rentabilidad e impacto ambiental y social.
También señaló que no se ha contemplado la situación económica nacional e internacional, ni se ha definido la forma de administración de las nuevas instalaciones o la situación de los concesionarios actuales.
El experto subrayó la urgente necesidad de atender el suministro de energía eléctrica, agua potable y conectividad en la zona.
Los problemas de infraestructura básica trascienden lo portuario y afectan directamente a Progreso, según expusieron diversos participantes del foro.
El arquitecto Antonio Peniche Gallareta advirtió sobre la saturación del puerto y el impacto de la gentrificación, que ha disparado los costos inmobiliarios al grado de que «un originario de Progreso no puede comprar una casa».
A esto se suman deficiencias en el suministro de agua potable, problemas viales y un crecimiento exponencial que no está siendo contemplado en la planeación.
El ingeniero Miguel Novelo Velázquez, experto en temas eléctricos, complementó señalando las deficiencias en el suministro de energía eléctrica que persisten sin resolverse.
El proyecto, que posicionará a Progreso como uno de los seis puertos estratégicos más importantes de México según el gobierno estatal, forma parte de una estrategia logística que contempla su eventual conexión con el Tren Maya de carga y el Tren Transístmico, uniendo las costas del Pacífico y el Golfo de México.
Proyecto que genera dudas
Sin embargo, en el foro algunos asistentes levantaron la mano para opinar que la conexión con el tren de carga tampoco está bien definido, sobre todo por el impacto al medio ambiente.
Las autoridades destacan su potencial para aprovechar el nearshoring y atraer inversiones manufactureras, proyectando que podría incrementar en 60% la captación de recursos de las Administraciones del Sistema Portuario Nacional y aumentar 57% la recaudación aduanera, pero mucho de eso aún no está claro.

A pesar de las expectativas oficiales, Pacho Sánchez concluyó que, aunque el proyecto es positivo, persisten espacios técnicos sin explicar y hace falta una adecuada planeación que evite decisiones apresuradas.
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Propuso que Progreso se considera «Puerta del Mundo Maya», pero insistió en la necesidad urgente de socializar el proyecto con las comunidades afectadas y desarrollar un plan integral que contemple no solo la infraestructura portuaria, sino el desarrollo sustentable de toda la región que quedará impactada por esta transformación que durará hasta 2028.








