A pesar de inversiones superiores a 1,200 millones de dólares en dos nuevas centrales de ciclo combinado y más de 500 millones de dólares acumulados en parques de energías renovables, Yucatán sigue lejos de alcanzar la autonomía eléctrica. El mega apagón del 31 de agosto volvió a exhibir el punto vulnerable: una falla en líneas de transmisión externas puede dejar sin servicio a cientos de miles de usuarios, aun cuando aumente la capacidad de generación dentro del estado.
La Central de Ciclo Combinado Elvia Carrillo Puerto, antes Mérida IV, requirió una inversión de 454 millones de dólares y tiene una capacidad de 499 megawatts (MW). Entró en operación comercial en mayo pasado. La segunda, Riviera Maya, construida en Valladolid, representa otros 762 millones de dólares y tendrá una capacidad de 1,020 MW. Sin embargo, todavía no opera comercialmente: la información más reciente de la CFE sitúa su entrada en operación en 2027.

Más generación no ha eliminado la vulnerabilidad
El problema quedó nuevamente expuesto hace un par de días, cuando un apagón afectó a 745 mil 533 usuarios de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas. De ellos, 430 mil 840 correspondieron a Yucatán. El episodio se sumó a otras interrupciones regionales cuyo origen tampoco estuvo necesariamente dentro del territorio yucateco.
El 26 de septiembre de 2025, una falla en las líneas de transmisión de 400 kilovoltios Escárcega-Ticul, que conectan Campeche con Yucatán, dejó sin electricidad a 2 millones 262 mil usuarios y provocó la salida de nueve centrales del Sureste. El 3 de junio de 2026, esas mismas líneas volvieron a salir de operación y afectaron 579 MW en Yucatán y Quintana Roo. Es decir, aumentar la generación local no elimina por sí mismo la vulnerabilidad de una red peninsular que depende de corredores de transmisión provenientes de otros estados.
Más de 500 mdd en energías limpias
A las centrales de CFE se suma la inversión privada en energías limpias en Yucatán. El Programa de Mediano Plazo 2025-2030 de la Agencia de Energía estatal contabiliza cinco parques eólicos y fotovoltaicos en operación, con 298.1 MW de capacidad instalada y una inversión de 533.1 millones de dólares. Son los parques eólicos de Progreso, Tizimín y Dzilam Bravo, y los fotovoltaicos Justicia Social y San Ignacio.
Además, están en desarrollo nuevos proyectos. El Gobierno estatal anunció 2 mil 600 millones de pesos para Tizimín II y 2 mil 460 millones para Dzilam II.
La infraestructura crece, pero el reto permanece en generación, transmisión y distribución. Incluso la propia administración estatal reconoce que alcanzar la autosuficiencia energética continúa siendo una meta, no una realidad.
Yucatán recibe inversiones multimillonarias para producir más electricidad, pero todavía carece de una red suficientemente robusta para impedir que una falla externa repercuta en hogares, comercios e industrias.
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