El pasado sábado, los dueños de Chato fueron hallados sin vida de una forma extremadamente cruel, lo que ha conmocionado a la población de la comisaría, quienes exigen justicia y el esclarecimiento de los hechos.

En medio de la actividad de los policías ministeriales, la cinta amarilla y el miedo que impera en una calle apenas iluminada por las noches, Chato deambula esperando a sus dueños. Sin poder entrar a su hogar, va y viene en círculos con expectativa. Apenas mueve la cola cuando alguien se le acerca, pero no deja de mirar hacia su casa, esperando que se abra la puerta y salgan sus dueños como cada mañana para dejarle su comida.

Los vecinos de la zona le han puesto croquetas y agua, pero Chato no quiere comer. Está ansioso, paseándose entre la motocicleta de vigilancia que quedó en el inmueble resguardado con una cinta colocada por personal ministerial.

Te interesa: Tensión social en Komchén tras doble h*micidio

El lomito también vive en la sombra, no entiende lo que ha pasado, pero en el fondo sabe que algo ha cambiado y que su casa ahora está vedada incluso para él. Chato busca a sus dueños y poco a poco entiende que ya no volverán, quedando huérfano. Los vecinos dicen que lo cuidarán mientras los familiares de las víctimas deciden qué hacer con él, o si alguna alma caritativa se ofrece para adoptarlo.