Por Rigel Alonzo
Mérida, Yucatán, 16 de octubre de 2022.- Guns N’ Roses no le debe nada a Mérida, la velada pudo ser mejor, sí, pero por parte del público porque la última gran banda del rock lo dio todo.
Eran poco más de las diez de la noche, cuando los “leds gráficos” a manera de animación anunciaban la entrada de su majestad Guns N’ Roses.
“It’s so easy” fue la pieza que abrió el recital. Se sabía, venía algo rudo, no es una banda muerta, todavía late y al ritmo del inmortal rock con temas de toda su discografía desde el Apetite for Destrataron, pasando por Use your illussion hasta el “olvidable” Chinese Democracy.

La noche se fue llenando de temas que fueron coreados al unísono por miles de personas y “chavorrucos” que se dieron cita en el Centro de Espectáculos Montejo del recinto ferial de X’matkuil para ver a las leyendas vivientes Axl, Slash y Duuf.
La mayoría de los asistentes éramos adultos de más de 40 años que acudimos para ver hecho realidad ese sueño pendiente que teníamos desde los 14, cuando sucedían los años 90.
Sin embargo, el tiempo pasa, pero no el espíritu y la voz limitada de Axl nos lo confirmó, eso sí, siempre dándolo todo, mientras los dedos de Slash enseñaban que ellos tardan en envejecer y con “Sweed Child o Mine” lo demostró. La pieza se escuchó como cuando ponías el reproductor portátil de compact disc en tu cuarto que ahora es casa de los abuelos.
El concierto fue un reencuentro de generaciones, sí, pero también con uno mismo, porque muchos nos reencontramos con ese adolescente olvidado que por una noche recordó qué es la vida o, al menos, el significado de la misma sin renunciar al origen, a ser uno mismo, con lecciones de vida como las que enseñan “Don’t cry” o “November rain”, las cuales sonaron impecables al igual que “Patience” con una introducción de «Black Bird» de Los Beatles.
Es impresionante lo que la tecnología puede hacer para bien o para mal. Para bien, porque nos convierten un recital musical en audiovisual y, para mal, porque muchos siguen viendo el concierto en una pantalla de siete pulgadas mientras graban y se pierden el vivo de canciones como “Welcome to the jungle”, “You could be mine”, las cuales nos hicieron brincar a todos aquellos que las rodillas no nos traicionan o al menos aguantan más tiempo de pie.
Casi tres horas de un ir y venir de recuerdos, de amigos, de nostalgia, de canciones y las nuevas generaciones vieron de cómo eran antes las cosas.
Guns no le debe nada a la banda, Axl, Slash y Duuf salieron y lo hicieron, nos recordaron que fueron ellos los que nos enseñaron que son la banda de rock que representa a nuestra generación y lo hace con honores, al entrar al salón universal de este fabuloso género musical.
Nos demostraron que el rock no tiene edad, solo actitud. Aunque ahora seas un doctor de más de 40 años, ellos marcaron tus ideales y forma de ser. Porque la Última Gran Banda del Rock cumplió con una ciudad a la que aún le falta mucho para ver más Guns N’ Roses.









