Los jóvenes con estudios universitarios enfrentarán un riesgo cada vez mayor de desempleo conforme avance la inteligencia artificial en el mercado laboral.
La advertencia proviene de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que en su informe Perspectivas de Empleo 2026 señala que esta tendencia comenzó incluso antes del auge de la IA generativa, debido al desajuste entre la formación académica y las necesidades del mercado. Para estados como Yucatán, donde la economía depende en gran medida del turismo, el comercio y la manufactura ligera, el desafío podría ser aún mayor.
México destaca, pero las cifras cuentan solo una parte de la historia
Paradójicamente, el mismo informe coloca a México entre las economías con mejor desempeño laboral. Con una tasa de desempleo de 2.7% en mayo de 2026, el país ocupa el segundo lugar entre los 38 integrantes de la OCDE, solo detrás de Japón (2.5%). Además, registró un crecimiento salarial real acumulado de 15.1% entre 2021 y 2026, muy por encima del promedio del organismo, de 4.9%.
Sin embargo, estos resultados reflejan principalmente el empleo formal. En México, más de la mitad de la población ocupada continúa trabajando en la informalidad, una condición que limita el acceso a seguridad social, prestaciones y estabilidad laboral.
Yucatán: poco desempleo, pero mucho empleo precario
En Yucatán, la tasa de desocupación fue de apenas 1.5% durante el primer trimestre de 2026, la cuarta más baja del país, solo detrás de Oaxaca, Guerrero e Hidalgo. A primera vista, el indicador confirma un mercado laboral sólido.

Pero los datos muestran otra realidad. La informalidad laboral alcanzó 59.3%, lo que significa que casi seis de cada diez trabajadores carecen de seguridad social, aguinaldo, vacaciones pagadas o acceso a créditos de vivienda. Además, este indicador aumentó 2.3 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2025.
La calidad del empleo también plantea desafíos. La tasa de condiciones críticas de ocupación se ubicó en 38.5% durante 2025, lo que significa que casi cuatro de cada diez personas ocupadas trabajan jornadas excesivas, reciben ingresos insuficientes o enfrentan ambas condiciones.
El desafío para los profesionistas
La OCDE sostiene que el lugar donde una persona vive sigue influyendo en sus oportunidades laborales. Las diferencias entre regiones responden no solo al nivel educativo, sino también a la estructura económica, la infraestructura y la disponibilidad de servicios.
Ese diagnóstico cobra especial relevancia en Yucatán. Mientras Mérida concentra la mayor parte de los empleos especializados, muchos jóvenes profesionistas del interior del estado encuentran menos opciones para ejercer su carrera, un escenario que podría agravarse conforme la inteligencia artificial transforme el mercado laboral.
México puede presumir uno de los mercados laborales más sólidos entre los países de la OCDE. Sin embargo, el caso de Yucatán demuestra que el reto ya no consiste únicamente en generar empleo, sino en crear puestos formales, mejor remunerados y capaces de absorber a una generación de universitarios que competirá en un mercado cada vez más influido por la inteligencia artificial.









