La actividad industrial de Yucatán continúa sin recuperar dinamismo desde el cambio de administración estatal en 2024, según el Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa (IMAIEF) del INEGI.
Desde el 2024 al más reciente informe de mayo, el INEGI reporta un crecimiento anual de apenas 0.3%, una de las cifras más bajas del país.
El resultado coloca a Yucatán en una posición intermedia a nivel nacional, lejos de los estados con mayor crecimiento industrial y reflejando una pérdida de impulso económico que se ha prolongado durante más de un año.

A pesar de los anuncios de nuevas inversiones, la tendencia coincide con el inicio del nuevo gobierno estatal, periodo en el que el sector industrial dejó atrás el ritmo de expansión que mantenía entre 2022 y principios de 2024.
Manufactura y energía frenan el crecimiento económico de Yucatán
Los sectores con peor desempeño fueron la generación y distribución de energía eléctrica y la industria manufacturera. El primero registró una caída anual de 10.4%, mientras que la manufactura descendió 3.9%, afectando directamente el comportamiento global de la economía industrial yucateca.
Ambos sectores concentran una parte importante del empleo formal y de la producción estatal, por lo que el retroceso impacta de manera directa a trabajadores y empresas vinculadas a alimentos, textiles, maquila y servicios energéticos.
Además, Yucatán quedó fuera de las entidades destacadas en manufactura señaladas por el INEGI, donde sí aparecieron estados como Puebla, Tamaulipas, Tabasco y Chiapas.
Industria extractiva y construcción evitan una caída mayor
El único sector con crecimiento relevante fue la industria extractiva (canteras y bancos de material pétreo, arena, arcilla, grava y otros no metálicos), que avanzó 16.2% anual, mientras que la construcción creció 5.2%. Sin embargo, ambos rubros tienen menor peso dentro de la estructura industrial del estado, por lo que no lograron compensar las pérdidas en manufactura y energía.
A nivel mensual, la situación también mostró señales negativas: en enero de 2026 la actividad industrial cayó 1.4% respecto a diciembre de 2025. El desempeño representa un reto para la administración estatal, que enfrenta la presión de reactivar los sectores productivos estratégicos y evitar que el estancamiento económico se profundice durante el resto del año.
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